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Utah, cada vez más cerca del oro como dinero de curso legal

Mercredi, mars 23rd, 2011
LINGORO

Como se informara anteriormente en Goldcoin, Gold currency is making a comeback! In Utah, they could soon be buying a hamburger with gold!, en Utah se ha impulsado un proyecto de ley que permitiría que las monedas de oro se transformaran en una nueva moneda de curso legal a prueba de inflación y exenta del impuesto a las ganancias de capital.

La Ley 317 fue introducida por el representante republicano Brad Galvez, y el miércoles fue aprobada por 7 votos contra 1 en la Cámara de Representantes de Utah.

El proyecto de ley establece un marco para que la Legislatura explore la posibilidad de que se cree una moneda alternativa de curso legal, pero su uso seguiría siendo voluntario. El plazo estipulado para presentar las conclusiones es para la sesión de 2012.
El legislador local Larry Hilton, autor de la “Ley de Utah para una moneda sólida”, ha señalado que “el dinero sin respaldo creado por la Reserva Federal para estimular la economía cuelga sobre nuestras cabezas como la espada de Damocles a la espera de caer en una avalancha y destruir el valor de nuestra moneda”.

En resumen, representa la frustración de la gente común, que siente que el “papel moneda” ya no le alcanza para cubrir sus necesidades. Simplemente, han perdido la fe en una moneda devaluada que ha erosionado sus riquezas, sus ingresos y su poder adquisitivo.

¿Una ley simbólica que vuelva al Estándar del Oro?

Jeffrey Bell, Director de Políticas para el Proyecto de Principios de los EEUU en Washington D.C.,ha explicado que este proyecto de ley sería considerado como una “ley simbólica”. Y añadió:”Pero constituye una señal para el gobierno de que las elites políticas que desean dejar que el valor y el poder de permanencia de nuestra moneda queden inciertos, indefinidos, para poder intervenir a su voluntad y hacer lo que ellos creen que puede mejorar la situación a la que se enfrenta la economía de los EE.UU. La última vez que tuvimos el sistema que estamos recomendando (el Estándar Internacional del Oro), rompió la marca de la inflación más baja ».
Cabe aclarar que el Dólar norteamericano se encuentra presionado por todos lados y su papel como “divisa de posicionamiento global” está gravemente amenazado desde su fuero íntimo.

El artículo Gold Money, a currency of the past…. and the future? explica el posible papel del oro como futura moneda, y el tema de la desaparición del dólar se trata en Financial Armageddon from worthless Paper Money.

No sólo se está esparciendo la voz sino que la gente está tomando medidas contra monedas ficticias y sin valor, y usted también puede hacer algo ahora: conseguirse un seguro contra un colapso de monedas ficticias. ¿Cómo? Comprando oro y monedas de oro. Recuerde que siempre es prudente y aconsejable tener el seguro antes de que sucedan las cosas: en este caso, una crisis económica que podría ocurrir muy pronto, en cualquier momento.

La fuerte demanda de oro ya lleva 10 años

Mercredi, mars 23rd, 2011

Las cifras oficiales recientemente difundidas por el Consejo Mundial del Oro han confirmado que la demanda de oro sigue en alza. En 2010, la demanda anual de oro aumentó un 9%, y alcanzó las 3.812,2 toneladas, con un valor de unos 150.000 millones de dólares. Esta alza ya lleva diez años y es un fuerte indicador que el precio actual no sólo se va a mantener sino que, además, es muy probable que siga aumentando.
Esta creciente demanda se puede atribuir a diversos factores:
Primero, la demanda de joyas es más alta que nunca.

En segundo lugar, la demanda se ha incrementado en los mercados asiáticos clave, en especial, China y la India.
El mercado indio se basa en referencias culturales muy fuertes, tales como la estación de las bodas, y en 2010 se ha revitalizado el sector al tomar cada vez más conciencia del valor del oro para proteger sus riquezas.

La demanda en China está respaldada por una inversión minorista cada vez más sólida por parte de inversores prósperos que consideran los lingotes y monedas de oro como un refugio seguro para la riqueza que acaban de adquirir.
El mercado chino ha tenido el mayor crecimiento en la demanda de inversión. La demanda anual ha mostrado un 70% de aumento anual, equivalente a 179,9 toneladas.

Después de 21 años, los bancos centrales son compradores netos

En tercer lugar, y más importante, después de 21 años de ser vendedores netos de oro, los bancos centrales se han convertido en compradores netos de ese metal. Esto puede considerarse como una consolidación de su posición en épocas de crisis, porque se sienten expuestos a fluctuaciones del mercado Forex ocasionadas por la dilución y la devaluación de la moneda. También lo prueba el hecho de que consideran el oro como un paraíso seguro para proteger sus reservas de riqueza al tomar conciencia de la inestabilidad y de una posible crisis en el futuro. La inestabilidad en Oriente Medio, el altísimo precio del crudo y los riesgos de un aumento inflacionista en las economías desarrolladas está causando mucha ansiedad.
Los bancos centrales están demasiado compenetrados en el posible colapso de la Eurozona, ya que los problemas de la deuda soberana, las medidas de austeridad y las medidas de emergencia no permiten eliminar la amenaza de una futura depresión.

¿Qué sucederá si Grecia, Irlanda o cualquiera de los miembros de la Eurozona no pueden cumplir con el pago de sus deudas? Hay muchas probabilidades de que sea más de uno, e incluso todos. Los políticos intentan romper las ataduras de una deuda creciente que están tratando de posponer para otra generación día tras día, pero la realidad es que no pueden escapar con la rapidez suficiente, y la deuda los va a atrapar. ¿Y entonces?

¿Oro de papel u oro físico?

No es de sorprender que la verdadera demanda esté orientada al oro físico, lo que se manifiesta por una caída del 45% anual en la demanda de los ETFs (u oro de papel). Los inversores saben que la única manera de proteger su riqueza antes de una crisis es la posesión de bienes físicos tangibles.

Cuando una crisis golpea duro, nadie pueda garantizar el valor ni el honor de las transacciones en papel, ya que las instituciones financieras que ofrecen esos productos son también vulnerables a la deuda sistémica que contamina todas las economías y que afecta la vida cotidiana en todo el mundo. Nadie se hubiera imaginado que una institución como Lehman Brothers quebraría o que RBS y Lloyds Bank quedarían enterrados hasta las rodillas. Del mismo modo, nadie podría predecir hoy quiénes serán las próximas víctimas cuando las economías se derrumben. Podría ser su banco, su proveedor de pensiones, o su empleador…

¿Es mejor actuar ahora o no hacer nada?

Si le gusta apostar, entonces no haga nada y arriésguese esperando que la vida no cambie para usted.

Si prefiere proteger lo que tiene y quiere asegurarse de que le quede algo para su futura supervivencia, entonces invierta en oro ahora. Es la inversión a prueba de inflación que es como un seguro contra incendios, pero para su riqueza personal. Al igual que un seguro contra incendios, ¿cree que debería comprarlo antes o después del evento? Cada vez hay más opciones para invertir en oro físico, accesibles para cualquiera.
Lo más difícil es dar el primer paso. El resto es lógico y tranquilizador.

Recuerde que invertir en barras de oro es bueno, pero invertir en monedas de oro es aún mejor. Haga clic aquí para consultar una guía de inversiones en monedas de oro. ¿Qué espera para empezar?

Papel moneda / oro

Mardi, février 1st, 2011



LINGOLD.COM

envoyé par grandzebre

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Lundi, janvier 31st, 2011
lingold.com

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Las monedas de oro norteamericanas: los 20 dólares Liberty de Saint-Gaudens

Jeudi, janvier 27th, 2011
20 dólares Liberty de Saint-Gaudens

20 dólares Liberty de Saint-Gaudens

Una serie de tipos nuevos y muy bellos para las monedas norteamericanas: ese fue el resultado de una cena en la Casa Blanca entre el presidente Theodore Roosevelt (1901-1909) y el famoso escultor Augustus Saint-Gaudens. Roosevelt estaba más interesado que la mayoría de sus predecesores en el aspecto de las monedas nacionales, y deseaba que fueran comparables, en belleza y relieve, a las de la antigua Grecia. Saint-Gaudens aceptó el desafío y creó primero una moneda de 20 dólares.

En el anverso de esta moneda se erige una figura de la Libertad de frente, que se destaca sobre un sol naciente con el Capitolio en segundo plano. Por encima de su cabeza se inscribe la palabra LIBERTY. Vestida con un peplo ondeando al viento, en su mano derecha lleva una antorcha y en su mano izquierda una rama de olivo. Su pie se apoya sobre una saliente del peñasco. La moneda está rodeada por una gráfila de 46 estrellas de 5 puntas. En el campo, a la derecha de la figura, se lee la fecha, en números romanos (MCMVII), y más abajo, las iniciales del grabador: ASG. En el reverso, un águila vuela sobre los rayos de un sol naciente en la parte inferior de la moneda. En la parte superior figura, en 2 líneas: UNITED STATES OF AMERICA – TWENTY DOLLARS.
Se acuñaron veintidós ejemplares de prueba en un relieve muy alto, para lo cual se tuvo que utilizar el troquel nueve veces. Dos de ellas

Reverso - 20 dólares Liberty de Saint-Gaudens

Reverso - 20 dólares Liberty de Saint-Gaudens

fueron fundidas. Dos de los ejemplares restantes se conservan en la colección de la Sociedad Americana de Numismática. La Institución Smithsonian y el Museo Theodore Roosevelt poseen un ejemplar cada uno. Más adelante, en 1907, se acuñaron 11.250 monedas con troqueles de menor relieve y se pusieron en circulación. En el canto contienen las palabras E PLURIBUS UNUM. En el reverso, sólo 13 rayos salen del sol, mientras que en las pruebas hay 14.

De estas monedas se realizaron 5 emisiones. Los ciudadanos las aceptaron favorablemente, pero los banqueros y hombres de negocio se quejaron: eran difíciles de apilar.

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Para responder a esos reproches, así como a los de la Casa de Moneda, que afirmaba que la acuñación de esas monedas era incómoda, se prepararon nuevos troqueles para las monedas de 20 dólares con la fecha en cifras árabes y con mucho menos relieve. Estas fueron emitidas a fines de 1907 y en el transcurso de los años siguientes. El presidente Roosevelt consideraba que era blasfemante hacer figurar el nombre de Dios en una moneda, así que las primeras emisiones diseñadas por Saint-Gaudens aparecen sin la leyenda IN GOD WE TRUST que se encontraba en todas las monedas de oro de 5, 10 y 20 dólares acuñadas entre 1866 y 1907, sin excepción. La elección de este lema estaba guiada por el sentimiento religioso engendrado en los norteamericanos por la guerra de secesión (1861-1865). En la época de Theodore Roosevelt, el público aparentemente se había acostumbrado a ver esas palabras en las monedas, ya que el congreso recibió un aluvión de protestas que le llevaron a decidir, por la ley del 18 de mayo de 1908, que todas las monedas de oro y de plata debían llevar la leyenda. Para acatar la ley, Roosevelt decretó que la leyenda sería reincorporada en las nuevas monedas: así pues, en el transcurso del año 1908, la leyenda fue añadida al reverso de la moneda, por encima del sol.

Los veinte dólares Liberty en cifras.
Esta moneda mide 34 mm de diámetro y pesa 33,4370 gramos. La ley es de 900 °/oo (para 1000 g., hay 900 g. de oro y 100 g. de cobre, el vil metal necesario para el bello aspecto de la moneda). Cuando usted desea calcular el peso en oro de una moneda (en especial, para conocer la prima), tendrá que hacer 33,44 * 900/1000 = 30,1 gramos de oro puro.

Artículo de Burton Hobson

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Las monedas de oro norteamericanas: el Águila de 10 dólares de Saint-Gaudens

Jeudi, janvier 27th, 2011
el Águila de 10 dólares

Indio - el Águila de 10 dólares

El primer proyecto de Saint-Gaudens para la moneda de 20 dólares consistía en una cabeza de la Libertad coronada con un tocado de plumas estilo indio, y en su reverso un águila erguida sobre un haz de flechas atadas con una rama de olivo. A pesar de las preferencias de Saint-Gaudens, Roosevelt había escogido el otro modelo. Sin embargo, el primer modelo se volvió a adoptar, en tamaño reducido, para la nueva moneda de 10 dólares también acuñada en 1907. Los rasgos de la Libertad se parecen a los de una Victoria que el artista esculpiera en 1905. Por encima de la cabeza hay un semicírculo de trece estrellas que representaban las primeras colonias. La palabra LIBERTY figura en la parte delantera del tocado indio, y el lema E PLURIBUS UNUM por encima del águila majestuosa del reverso. El canto contiene cuarenta y seis estrellas.

LINGORO.com

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En 1907 se acuñaron dos modelos; en cada uno de ellos, las palabras de la leyenda, en el reverso, estaban separadas por un punto. En el primer tipo, los motivos tenían más relieve que el listel, tanto que sus relieves estaban en contacto, lo que hacía imposible apilar las monedas. Eso se remedió durante la acuñación del segundo tipo, al que le hicieron un canto con listel en relieve. Del primer tipo se acuñaron unos 500 ejemplares, mientras que del segundo tipo se acuñaron 20.000, pero el relieve del canto seguía siendo insuficiente. Por eso, 19.958 de ellas se mandaron fundir. Se grabaron nuevos troqueles mejorados y las monedas que se consideraban satisfactores se pusieron en circulación. En este tercer tipo, la leyenda del reverso no contiene puntos separando las palabras, y además se pueden distinguir fácilmente las « pruebas » que subsisten.

Estas monedas de 10 dólares de 1907 y comienzos de 1908 tampoco dicen IN GOD WE TRUST. Esta frase fue añadida recién en 1908 en la cara del águila. Dos estrellas adicionales fueron añadidas al canto en 1912. Una vez más, el público las recibió con bastantes críticas. Los ciudadanos lamentaban que La Libertad usara un tocado indio en lugar del gorro frigio tradicional. El mismo presidente Roosvelt debió rebatirlo en estos términos: “Es un mero sinsentido. No existe motivo alguno para que un indio siempre sea representado por un tocado de plumas y la Libertad por un gorro frigio. El indio, a su manera, simboliza la libertad. ¿Por qué la cara de la Libertad aparece siempre bajo formas convencionales? La cabeza dibujada por Saint-Gaudens es la cabeza de la Libertad, de la Libertad norteamericana, y le queda perfectamente bien usar un hermoso tocado, que es pura y típicamente norteamericano.”

Reverso del Águila de 10 dólares de Saint-Gaudens

Reverso del Águila de 10 dólares de Saint-Gaudens

La acuñación de monedas de oro cesó en 1933 en los Estados Unidos. Franklin Roosevelt retiró las monedas de circulación y dio la orden a los bancos de reenviarlas al Tesoro para constituir un respaldo para el papel moneda. Esta orden, del 6 de marzo de 1933, indicaba que todo el oro, importado o extraído en todo el territorio nacional, debía ser vendido al Tesoro al precio de 35 dólares la onza. Sin embargo, permitía que los coleccionistas y comerciantes conservaran o intercambiaran monedas de oro cuyo valor numismático era reconocido. Sobre este tema, puede leer nuestro artículo: La posesión de oro ilegal en los Estados Unidos entre 1933 y 1975

El Águila de diez dólares en cifras.
Esta moneda mide 27 mm de diámetro y pesa 16,7185 gramos. La ley es de 900 °/oo (para 1000 g., hay 900 g. de oro y 100 g. de cobre, el vil metal necesario para el bello aspecto de la moneda). Cuando usted desee calcular el peso en oro de una moneda (en especial, para conocer la prima), tiene que hacer: 16,72 * 900/1000 = 15,05 gramos de oro puro.

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La Marianne Coq de 20 francos: la emblemática moneda de oro Napoleón

Jeudi, janvier 27th, 2011
La moneda de oro Marianne Coq

La moneda de oro Marianne Coq

La Marianne Coq de 20 francos es la moneda de oro francesa emblemática de la época de esplendor de los francos de oro en Europa. Es la primera vez en muchos años que un diseño original (elaborado por Jules-Clément Chaplain) se encuentra en el anverso y el reverso de una moneda de oro francesa.

A veces denominada (sin razón) Cérès por los anglosajones, también se la llama “Napoleón”, “Nap”, “Louis”, “Coq”, o simplemente “Marianne”. Las monedas fueron acuñadas en dos períodos que dieron lugar a dos subtipos: una serie de monedas con milésima de 1899 a 1906, con un grabado sobre el canto que dice “Dieu protège la France” (43 millones de ejemplares) y otra grabada en el canto « Liberté Egalité et Fraternité » para un período de milésima entre 1907 y 1914.

La Marianne Coq con canto grabado “Liberté Egalité Fraternité”
Después de 1905 y la separación de la iglesia y el Estado, las monedas también debieron seguir las evoluciones de la época. Es así que, a causa de las presiones anticlericales, la mención grabada en el canto “Dieu protège la France” fue reemplazada, en 1907, por “Liberté Egalité Fraternité”.

Este tipo posee la particularidad de haber sido reacuñada en los años 50 con antiguos troqueles (originales). De hecho, a causa de los stocks de oro fundidos o perdidos durante las dos guerras mundiales, las monedas muy arruinadas o recortadas, o para relanzar el uso de las monedas de oro, en 1948 se decidió reabrir el mercado del oro. Estas nuevas monedas emitidas por el Banco de Francia son evidentemente verdaderas monedas, pero las milésimas grabadas son anteriores. Los profesionales llamaron a estas monedas « reacuñaciones Pinay ». De esta situación derivó que las monedas de 20 francos de oro del tipo “Marianne-Coq” del período 1907-1914 fueran extremadamente numerosas y estén en perfecto estado, ya que no han circulado. Entre 1951 y 1960 se han reacuñado 37 millones de Marianne Coq con milésimas de 1907 a 1914.

De aspecto generalmente “nuevo” o S.C., en la jerga de los coleccionistas, las Mariannes Coq “Liberté Egalité Fraternité” reacuñadas no tienen valor numismático fuera de los períodos de crisis, en los cuales su prima* aumenta como las de los demás napoleones. Por este motivo, son muy apreciadas como “oro bursátil” o “monedas de oro de inversión”, ya que su prima es generalmente nula (e incluso negativa) fuera de los períodos de crisis y su estado de conservación es perfecto. En los años 80, la prima de estas monedas era superior al 100%, y el 1ro de octubre de 2008 (dos días después del derrumbe de Wall Street) costaban 170 euros, mientras que su valor en oro era de 115. La prima era, entonces, del 48%.

El reverso de una moneda de Marianne

¿Por qué el gallo es el símbolo nacional? (extraído del artículo Los 20 Francos de oro – llamados « Napoleón » de Michel Prieur )
No se sabe realmente por qué este símbolo ha sido adoptado y ampliamente reconocido por la población, ya que los galos no han hecho un gran uso de él en sus monedas, donde, de todos los animales, el más usado es el caballo. Se afirma que los romanos de los primeros siglos llegaron a Galia, aún como simples visitantes, y se sorprendieron al ver a los indígenas desplazarse con carros llenos de pollos en jaulas, y por eso los llamaron los “galli”, que significa “los hombres con gallinas”. (Esta raíz latina se encuentra, por ejemplo, en « gallináceas”). Esta etimología es poco halagadora, pero no impide que el gallo, aunque un poco avejentado, siga siendo el símbolo nacional de los franceses hasta la actualidad, quizás a falta de otras opciones.

La Marianne Coq de 20 francos en cifras.

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Esta moneda ha tenido una tirada de 117 millones de unidades. Al igual que las demás monedas del “súper tipo” Napoleón de 20 Francos, la Marianne mide 21 mm de diámetro y pesa 6,45161 gramos. La ley es de 900 °/oo (para 1000 g., hay 900 g. de oro y 100 g. de cobre, el vil metal necesario para el bello aspecto de la moneda). Se aceptan tolerancias de 2 °/oo para el peso y de 1 °/oo para la ley. Lorsque vous souhaitez calculer le poids en or d’une pièce (notamment pour connaitre la prime), il vous faut donc faire 6,45 * 900/1000 = 5,81 grammes d’or pur.
¿Lo sabía?

En los años 80, la prima sobre los Napoleones llegaba casi al 100%. Si un Napoleón contenía 1.000 Francos de oro, su valor total era de 2.000 con la prima, lo que motivó a que los falsificadores acuñaran falsos Napoleones a partir de oro totalmente real para cobrar la diferencia, es decir, la prima. Es por eso que se ha acuñado la Marianne Coq de 1915. La última moneda de oro Marianne oficialmente acuñada por Francia en la que figuraba la milésima 1914 era evidente que no podía tratarse de otra cosa más que de una falsificación en el caso de una moneda con fecha 1915. En la actualidad, las falsas Marianne Coq de 1915 se venden como las demás monedas de oro: sin prima, obviamente. Si usted tiene un microscopio, podrá ver la diferencia entre monedas verdaderas y falsas por medio de la ceca marcada en la moneda (Cf. foto de la marca de ceca de una Marianne Coq verdadera) que es “el mayor desafío » para un grabador oficial: el detalle en el cual se refleja todo su talento. El grabador de las monedas de tipo Marianne Coq es Jules-Clément Chaplain (1839-1909).

Marca de ceca “cuerno de la abundancia” de una Marianne Coq. Símbolo del taller de la Casa de Moneda de París. Ampliación x180

Marca de ceca “cuerno de la abundancia” de una Marianne Coq. Símbolo del taller de la Casa de Moneda de París. Ampliación x180

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Adversarios y defensores del oro en los siglos XIX y XX

Mardi, janvier 11th, 2011

El oro siempre se ha cruzado con muchos adversarios en su camino. No vamos a explicar aquí las condenas de las que el oro ha sido víctima, por ejemplo, por parte de Thomas More o Montesquieu. Pero sí recordaremos una frase de Cambon: “El oro es puro estiércol.” En este artículo describiremos la postura de filósofos, economistas y hombres de Estado que en los siglos XIX y XX han estigmatizado o defendido este metal amarillo.

Los socialistas no presentan un frente común, y sus actitudes son contradictorias. El más fogoso de ellos es Proudhon: “El oro”, asegura, “es el talismán que congela la vida en la sociedad, que entorpece la circulación, que mata el trabajo y el crédito, que somete a todos los hombres a una esclavitud mutua”.

Para Marx y los marxistas, un poco más moderados, el oro tiene valor únicamente por el trabajo, pero el oro es una “encarnación del trabajo social”, y su función monetaria es normal. “Por su naturaleza, el oro y la plata no son moneda, pero la moneda es oro y plata por su naturaleza”. Podemos creer que a Marx le interesa esta fórmula que anuncia por primera vez en su Crítica de la economía política. Y la vuelve a mencionar en El Capital. Además, Marx está al tanto de los fundamentos religiosos del oro monetario. “Es la divinidad manifestada.”

Lenin proclama abiertamente su desprecio hacia el oro: “Cuando hayamos triunfado en la escala mundial, con el oro construiremos letrinas públicas en las calles de algunas de las ciudades más grandes del mundo”. Sólo que, como el triunfo anunciado se hace esperar, hay que transigir con las realidades capitalistas. Cuando vivimos entre lobos, estamos obligados a aullar con ellos. “Por el momento”, reconoce Lenin (en 1921), “nuestro debe es cuidar las reservas de oro de los soviéticos”. Stalin, como todos sabemos, va mucho más allá: le apasiona el oro y su extracción minera.

Hitler y los nacionalsocialistas tienen una vehemencia totalmente opuesta. Hemos respetado sus apóstrofos al tratar sus tesis sobre el patrón trabajo. “La moneda sin oro”, afirma el Führer, “tiene más valor que el oro”. Sus discípulos comentan y van aún más allá. « El oro”, afirma el Dr. Funk, ministro de economía y presidente del Reichsbank, « ya no desempeñará ningún papel como patrón de las monedas europeas, ya que la moneda no depende de su cubierta sino del valor que le da al Estado… Nosotros jamás aplicaremos una política monetaria que nos rinda tan poco que quedemos debiendo dinero del oro, ya que no podemos aceptar un medio de pago del que no podamos fijar su valor nosotros mismos.” » El Deutsche Volkswirtschaft explica: “A la población le resulta totalmente indiferente saber cuánto oro hay en el Reichsbank (la realidad es que no hay…). El pueblo no se pregunta: ¿cuánto cuesta el oro? Sino: ¿cuánto cuesta la mantequilla, el pan y los huevos?” Ernst Wagemann, presidente del Instituto Alemán de Investigaciones económicas, anuncia « el destronamiento definitivo del oro ». En Bélgica y Francia, durante la ocupación, colaboradores diligentes propagan la “palabra de dios”: « ¿El oro sigue siendo un metal precioso? Ya no pagamos con oro, y ni siquiera queremos que nos paguen con oro. A partir de ahora, el oro es un dios muerto. El mito del oro se ha derrumbado totalmente. El oro ya no es rey.” Todas esas palabras habrían tenido más peso y serían más creíbles si, como ya lo mencionamos, Alemania no hubiera procurado arrasar con el metal por todos los medios.

El adversario más serio del oro es un economista del ámbito capitalista y “plutocrático”: John Maynard Keynes. Antes que él, el oro era objeto, sobre todo, de sarcasmos u ocurrencias sin consecuencias, en especial entre los anglosajones: “¿No es absurdo », expresó Edison, « tener como patrón de los valores una sustancia cuya única utilidad real es dorar los marcos de los cuadros y rellenar los dientes rotos? » El novelista George Meredith se ha burlado de los maniáticos del oro: “La pasión por el atesoramiento es sólo una picazón ciega de los dedos.” Pero Keynes no se contenta con las chanzas. Analiza y condena: “¿El patrón oro? “Jamás se ha inventado en toda la historia un sistema más eficaz para que los intereses de las diferentes naciones se levanten unos contra otros. ¿El culto del oro? Son “los restos de la barbarie”. Keynes adhirió de buena voluntad a la moneda que se funde, que ha imaginado el austríaco Silvio Gesell. En Bretton Woods, como ya sabemos, recomienda el “bancor”, una moneda internacional que sustituiría al oro.

Dogma obsoleto, reliquia bárbara, dice Keynes del oro. “Viejo fetiche”, confirma Franklin Roosvelt. Muchos economistas, por su parte, desaprueban el patrón oro porque las cantidades de metal disponible no creen que respondan a las necesidades económicas. Y se preguntan seriamente: ¿el oro no se hará demasiado raro? Otros se preocupan por las razones opuestas: ¿el oro no se hará demasiado abundante?

La amenaza de una hambruna de oro perturba al sueco Cassel, que teme una deflación crónica; el geólogo francés Louis de Launay, que (en 1907) piensa que la producción del oro va a “alcanzar un máximo quizás difícil de seguir manteniendo”; el inglés Kitchin, que (en 1922) considera que el Rand ha llegado a su punto máximo; la delegación del Oro del Comité Financiero de la Sociedad de las Naciones, que afirma (en 1930) que la extracción del oro comenzará a caer a partir de 1933; el ingeniero-asesor de la Unión Corporación, que pronostica (en 1940) una disminución de la producción sudafricana a partir de 1943, y un rápido retroceso después de 1950; el Dr. Kavanagh, geólogo norteamericano, que profetiza (en 1967) una profunda caída de la producción del oro, hasta llegar a 150 toneladas en el año 2000.

La amenaza de una superabundancia de oro aparece a diario como algo igualmente probable. “Dentro de no mucho tiempo”, señala la B.R.I. (en 1934), “el mundo podría tener que remediar una abundancia de oro que superara lo que este metal jamás haya producido en la memoria del hombre”. El miedo a una plétora resurge cada vez que un nuevo descubrimiento vuelve a lanzar la producción. Se experimenta preocupación por los aportes de Orange, por las minas siberianas. Todos se preguntan si el oro ruso no va a sumergir los mercados occidentales, si el oro sintético no va a arruinar al oro natural, si los hombres no van a descubrir demasiado oro en la luna, etc.

Los acontecimientos se encargan de responder a estos miedos variados: el oro no corre el riesgo de escasear, siempre se encuentra más cada vez que se necesita. El oro no corre el riesgo de ser sobreabundante: los rusos no tienen ningún interés de hacer bajar las cotizaciones, el oro de síntesis y el oro del espacio siguen teniendo un precio de coste que no podrá jamás competir con el oro nativo.

Pero el metal precioso también tiene sus abogados defensores de calidad en algún lugar de los países anglosajones, que en general son están más abiertos a la acusación que al alegato. El Dr. Schacht saca a relucir lo que tanto adora: “El oro constituye un poder de compra calculado de manera uniforme y aceptado por todos los pueblos del universo. Es completamente imposible instaurar una moneda con base exclusivamente estatal que fuera apreciada y aceptada de igual modo.” Con un poco más de humor, Bernard Shaw explica la superioridad del oro: “Hay que escoger”, explica: “entre confiar en la estabilidad natural del oro y confiar en la estabilidad natural de la honestidad y la inteligencia de los miembros del gobierno. Con todo mi debido respeto hacia esos dignos personajes, os recomiendo encarecidamente votar por el oro.” Es el mismo tema que desarrolla el italiano Luigi Einaudi: “En lugar de confiar en el oro, la gente ahora reverencia al experto, al hombre de Estado. Este nuevo culto es una planta frágil si lo comparamos con el anterior. ¿Acaso los pueblos aceptarán por mucho tiempo ser regidos en los asuntos monetarios por otros hombres? ¿El gobierno en manos de los sabios no es acaso un gobierno arbitrario? ¿Acaso la sabiduría no ha sido a veces eclipsada por la locura?”

Como no podría ser de otra manera, los más fervientes defensores del oro pertenecen a Sudáfrica, que produce mucho metal, y a Francia, que lo atesora con perseverancia. Entre los sudafricanos, el Dr. Busschau, y más tarde el Dr. Havenga y el Dr. Diedrich se han convertido en los portavoces de quienes reivindican la revalorización del metal. Entre los franceses, Charles Rist se alza contra el argumento que sostiene que el oro podría ser fácilmente reemplazado, ya que es inútil. ¿Para qué sirven los tesoros encerrados en el Museo Británico, en el Louvre o en el Vaticano? Las cosas que más valor tienen, según Rist, son las que no sirven para nada.

Después de Charles Rist, y con una constancia jamás desmentida, Jacques Rueff no se contenta con defender el oro y su revalorización. Y ataca. En su opinión, el patrón oro es “el pecado monetario de Occidente”. Denuncia con él los subterfugios por los cuales Washington está llevando al mundo al desequilibrio y la inseguridad.
Y sin duda recordaremos las opiniones espectaculares del general de Gaulle: “Es indiscutible que, incluso hoy día, ninguna moneda sirve si no es por relación directa o indirecta, real o supuesta, con el oro. El general promueve un escándalo. ¿Cómo puede ser que él, que ha denunciado como una antigüedad a las lámparas de aceite y los barcos de la marina a vela, puede opinar sobre el oro y el patrón oro? ¿Por qué no volver a la moneda “cauri”?, pregunta un alemán. Quizás porque son antigüedades que no envejecen, y porque el oro fetiche, como el oro moneda, es muy anterior al cauri.

René Sédillo

La prima de las monedas de oro: explicación para novatos

Lundi, janvier 10th, 2011

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Hasta no hace mucho tiempo, esta famosa prima era nula e incluso negativa para el Napoleón de 20 francos. En plena crisis, durante el mes de octubre de 2008, la prima alcanzó el 30% (se observó un pico de 65%, pero que no consideramos significativo), un récord desde hacía casi treinta años. Pero… ¿qué es exactamente la prima de las monedas de oro?
La prima es la diferencia entre el precio del metal precioso que contiene la moneda y el precio de mercado de esa moneda.
De este modo, un Napoleón podría contener 200 euros de oro pero valer 220 euros. La diferencia entre estos dos valores expresado en porcentaje es la prima.
La prima de una moneda de oro depende de distintos factores:
- La acuñación: cuanto más pequeñas y difíciles de acuñar sean las monedas, más alta tiende a ser su prima (según este principio, los Napoleones de 10 francos tienen una prima más alta que los de 20 francos, que son más gruesos). A veces se acuñan monedas de una calidad especial (que son pruebas, también llamadas “Proof”), lo que justifica una prima más alta.
- La especulación: la prima aumenta según los principios de la oferta y la demanda. En un período en el que se venden más monedas de las que se compran, la prima será nula o apenas negativa (en ese caso, las monedas son fundidas si su calidad es mediocre). En el momento de una fuerte demanda o de una explosión especulativa, la prima vinculada a la especulación se dispara. Así, la prima es un indicador muy eficaz del estado de la oferta y la demanda, del potencial de esta última y también de las medidas que hay que tomar. Una prima negativa, nula o apenas positiva debe motivar la compra, mientras que una prima de entre el 70% y el 80% debe empujar inmediatamente a la venta.

- La conservación: una moneda de calidad, que no tenga rastros de manipulación, conservará toda su prima. Si la moneda están en malas condiciones de conservación (contacto con los dedos, rayas, desgaste por frotamiento, etc.), tiene una devaluación del 4 al 10%, y puede arrojar una prima negativa. En ese caso las monedas son fundidas y revendidas al precio del metal precioso. Siguiendo este principio, la prima de un Napoleón de 10F es más alta que la de un Napoleón de 20F, ya que las monedas de 10 francos de oro eran mucho más utilizadas, por lo cual están potencialmente más desgastadas que las de 20 francos. Por ello, es mucho más difícil encontrar una de 10 francos en excelente estado mientras que los Napoleones « nuevos » son más numerosos (en especial las reacuñaciones Pinay Marianne-Coq).
- El coleccionismo: Algunas monedas son más raras por haberse acuñado en menor cantidad o bien por las características particulares vinculadas a los criterios de rareza en numismática. De este modo, una monedad de 100 francos Bazor (que pesa 6,55 gramos) podrá superar los 10.000 euros según su nivel de rareza y su estado. Lo que demuestra que esta cifra no tiene nada que ver con el valor del oro de la moneda.
- La ubicación geográfica: las monedas de oro no son buscadas de la misma manera en todos los países. Por ejemplo, en China o en los EE.UU., los Napoleones son mucho menos conocidos y se prefiere comprar monedas locales, o bien Krugerrand o incluso Soberanos, que tienen una proyección internacional.

Nociones asociadas:

• Tasa flotante: se trata de la prima media que se observa en épocas normales, fuera de los períodos de crisis, por ejemplo. La tasa flotante de los Napoleones de 20 francos es nula o apenas negativa. La del Napoleón de 10 francos es de aproximadamente el 12%, mientras que la del Napoleón de 20 francos es nula e incluso negativa.
• Diferencial de prima: es la diferencia entre la tasa flotante y la prima más alta observada. Esta cifra indica cuál es el potencial que representa la prima como efecto de apalancamiento en el contexto de la compra de monedas de oro. El Napoleón de 10 francos es la moneda con el diferencial de prima más alto (80%), mientras que el Napoleón de 20 francos gira en torno del 20% desde hace algunos años.

El oro de la Reserva Federal de Nueva York

Lundi, janvier 10th, 2011

El oro estaba ordenado en grandes compartimentos de unos tres metros de ancho, tres metros de altura y seis metros de profundidad. Las pilas de ladrillos de oro llenaban los espacios hasta el techo, y cada ladrillo tenía un tamaño aproximado de tres enormes bastones de caramelo. Estos pesaban unos doce kilos cada uno y valían, en esa época, catorce mil dólares. En 1940 hacía seis años que el oro valía oficialmente treinta y cinco dólares la onza. Con esta valorización había acumulados allí dos mil millones de dólares, una suma suficiente en esa época para comprar la producción total de bienes y servicios de los Estados Unidos durante cuatro días. Sin embargo, ocupaba un pequeño volumen bien custodiado, resguardado a cinco pisos de profundidad debajo de las calles de Nueva York. Contemplar más de cien mil lingotes de oro apilados hasta el techo y brillado bajo la luz de las lámparas eléctricas era una experiencia impactante e inolvidable a la vez.

Ese oro no pertenecía a los Estados Unidos. Pertenecía a Francia, Inglaterra, Suiza y muchos otros países. Desde hacía mucho tiempo, esos países conservaban una parte de sus activos oficiales en oro en el banco de la Reserva Federal de Nueva York, tanto por motivos de seguridad como por comodidad. Cada barra consignada allí tenía la marca de punzón de su propietario o cualquier otro signo de identificación. Este procedimiento de marcación se llama “earmarking”, palabra inglesa que hace referencia al método utilizado antiguamente para indicar la pertenencia de los animales de los rebaños. Esta marca evitaba a cada nación el problema y los gastos vinculados al transporte del oro de un país a otro (en especial si había que cruzar un océano) cuando, por algún motivo, el oro cambiaba de propietario. Si, por ejemplo, Inglaterra debía pagar oro a Francia, un empleado de la Reserva Federal llegaba simplemente con una carretilla frente al compartimiento de Inglaterra, cargaba los lingotes, los transportaba hasta el compartimiento de Francia, cambiaba los signos en los lingotes de oro y anotaba el cambio en un libro.

Yo había conseguido un empleo en el servicio de documentación del banco de la Reserva Federal de Nueva York, en el corazón mismo del distrito financiero. Un día, para hacerme un favor, mi jefe me llevó a ver el oro que estaba guardado en las cámaras seguras y esterilizadas del banco, cinco pisos bajo tierra. Estaban cavadas profundamente en la roca para impedir que las robaran construyendo un túnel de acceso. Nos introdujimos en el espacio resguardado por pesadas puertas cilíndricas de acero inoxidable, herméticas al agua y al aire, que se destrababan automáticamente a las nueve de la mañana y se volvían a cerrar automáticamente a las cinco de la tarde. Había una cesta de provisiones en el interior, justo después de la entrada, con sándwiches frescos, que se renovaban todos los días, por si algún empleado tenía la mala suerte de quedar encerrado una vez que las puertas se cerraban automáticamente al final de la jornada. Un poco más lejos, había una balanza para pesar el oro. Era tan sensible que el peso más mínimo la ponía en movimiento. Con el oro, hasta el polvo cuenta.

Esos desplazamientos de pocos metros, de un compartimiento al otro, a menudo correspondían a enormes conmociones en la distribución de las riquezas entre los países, con profundas repercusiones en el nivel de vida de sus poblaciones. Sin embargo, los ciudadanos de cada país no veían jamás el oro de sus gobiernos. Si todo ese oro, por ejemplo, se hubiera arrojado al río Hudson y se hubiese continuado con los registros en los libros de la misma manera que antes, las consecuencias económicas y financieras para cada nación habrían sido exactamente las mismas e igual de profundas que cuando el oro era desplazado físicamente de un compartimiento a otro.

Peter L. Bernstein

Las piedras de la isla de Yap

Lundi, janvier 10th, 2011

Las reservas de riqueza son inmóviles, mientras que la moneda se desplaza, pasa de un bolsillo a otro. Una reserva de riqueza es una masa, y la moneda es una medida de esa masa.
A continuación presentamos una serie de dos artículos que ilustran este tema.

Esta piedra es la moneda oficial de la isla de Yap.

Aunque cueste creerlo, la piedra que usted ve en esta foto constituye hasta la actualidad un medio de pago perfectamente válido en la isla de Yap, ubicada en algún lugar de la Micronesia, en medio del Océano Pacífico. Los turistas que visitan la isla se sorprenden al ver a los isleños dejar su “dinero » tirado en la calle. ¡Sobre todo porque no se trata de “cambio chico”! Los ejemplares más grandes miden 4 metros de diámetro y pueden pesar hasta 15 toneladas. ¿Pero cuál es el origen de esta moneda tan particular?

Hace varios siglos, los habitantes de Yap llegaron a la isla vecina de Palau, a 400 kilómetros, donde descubrieron una roca bastante particular: la aragonita. Como la roca era desconocida en la isla de Yap, comenzaron a extraer grandes cantidades de las grutas de Palau. Poco después de haberlas llevado a su islas, las tallaron en forma de discos con una perforación en el centro para pasar un palo por el medio y poder maniobrarlas según el principio de la rueda. Con el tiempo, los habitantes de Yap la convirtieron en un medio de pago, y estas piedras recibieron el nombre de “rai”.

En la antigüedad, el viaje en barco desde Palau hacia Yap estaba plagado de obstáculos. Muchos han dejado la vida o han regresado heridos. Teniendo en cuenta los riesgos que había que correr y en vistas de la cantidad de víctimas, el valor de estas piedras no dejaba de aumentar. Así, por el peligro que constituía el viaje en barco y la rareza del material (la aragonita), estas piedras se convirtieron en un bien de gran valor para los habitantes de Yap.

Pero uno se podría preguntar: ¿cómo se podía determinar concretamente el valor de una piedra?
Además de la belleza específica de la roca (la aragonita forma parte de la composición de las perlas) y la historia vinculada a la piedra en sí (su antigüedad, la cantidad de víctimas que ha ocasionado su extracción y su transporte), su tamaño también se tiene en cuenta para determinar su valor, al igual que el estatus social de las partes que realizan la transacción. De este modo, las piedras que pasaban entre las manos de los ricos tenían mucho más valor que las que poseía el común de los mortales.

A partir de 1931 ya no se talló ninguna piedra más. Por su peso y tamaño, poco a poco fueron reemplazadas, desde comienzos del siglo XX, por dólares norteamericanos, al menos para las transacciones cotidianas de poco valor. Pero las compras importantes, como una casa o un terreno, se siguen haciendo, incluso hoy, con piedras de aragonita. Además, sirven para pagar indemnizaciones.

Igualmente interesante es la manera en que se realizaban las transacciones en Yap en el pasado (e incluso hoy para las grandes compras). En efecto, las piedras que cambiaban de propietario en general no cambiaban de lugar. Simplemente quedaban en el lugar donde habían sido colocadas al principio: al borde de una carretera, delante de una casa o de cualquier edificio… La anécdota más sorprendente sobre este hecho es el de una familia rica de la isla que poseía un enorme rai que nadie había visto jamás y que, además, nadie podía ver. Es que su rai descansaba, según decían sus miembros, en el fondo del mar. Varias generaciones antes, un ancestro estaba remolcando la piedra sobre una balsa atada a su canoa cuando se desató una terrible tormenta. El hombre cortó la cuerda, soltó la balsa y vio cómo su enorme piedra se hundía en la marejada. Como había sobrevivido, había podido contar su historia, describir la dimensión excepcional y la calidad de la piedra que había perdido. Nunca nadie había puesto en duda la veracidad de su testimonio. El poder de compra de esa piedra conservó la misma validez que si hubiera sido colocada a la vista de todos al lado de la casa de su propietario.

Es muy raro que los rais sean robados, ya que los isleños tienen por costumbre ejercer un control social mutuo. La mayoría de los habitantes de Yap conocen a los propietarios de las piedras y tienen mucho respeto por la propiedad ajena. Además, ¿quién podría robar de incógnito una piedra de 15 toneladas?

Fuente: Lautz, Th.,Steinreich in der Südsee. Traditionelle Zahlungsmittel in Mikronesien, Colonia, 1999

Fondo de espejo

Lundi, janvier 10th, 2011

Aspecto satinado de las monedas nuevas debido a micro-asperezas en su superficie. Este satinado desaparece rápidamente después de las primeras manipulaciones. Una moneda con su fondo de espejo intacto es una moneda que no ha circulado, también llamada “Proof”.

Valor facial o nominal

Lundi, janvier 10th, 2011

Es el valor legal de la moneda al momento de su emisión. El valor facial suele estar indicado en el reverso de la moneda.

Tipo

Lundi, janvier 10th, 2011

El tipo de una moneda se define por los grabados del anverso, del reverso y del canto (virola). Las monedas que tienen un anverso, un reverso y un canto idénticos se consideran del mismo tipo. Sin embargo, existen variantes dentro de un mismo tipo, en especial la variante de las milésimas (fechas de emisión diferentes), los talleres, los directores de los talleres, de la calidad del troquel, etc.

Tirada

Lundi, janvier 10th, 2011

Cantidad total de ejemplares de un tipo de moneda.