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Archive for janvier, 2011

World Exclusive: Physical Gold Investment, Accessible to Everyone at LinGold.com

lundi, janvier 31st, 2011
LINGORO
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Las monedas de oro norteamericanas: los 20 dólares Liberty de Saint-Gaudens

jeudi, janvier 27th, 2011
20 dólares Liberty de Saint-Gaudens

20 dólares Liberty de Saint-Gaudens

Una serie de tipos nuevos y muy bellos para las monedas norteamericanas: ese fue el resultado de una cena en la Casa Blanca entre el presidente Theodore Roosevelt (1901-1909) y el famoso escultor Augustus Saint-Gaudens. Roosevelt estaba más interesado que la mayoría de sus predecesores en el aspecto de las monedas nacionales, y deseaba que fueran comparables, en belleza y relieve, a las de la antigua Grecia. Saint-Gaudens aceptó el desafío y creó primero una moneda de 20 dólares.

En el anverso de esta moneda se erige una figura de la Libertad de frente, que se destaca sobre un sol naciente con el Capitolio en segundo plano. Por encima de su cabeza se inscribe la palabra LIBERTY. Vestida con un peplo ondeando al viento, en su mano derecha lleva una antorcha y en su mano izquierda una rama de olivo. Su pie se apoya sobre una saliente del peñasco. La moneda está rodeada por una gráfila de 46 estrellas de 5 puntas. En el campo, a la derecha de la figura, se lee la fecha, en números romanos (MCMVII), y más abajo, las iniciales del grabador: ASG. En el reverso, un águila vuela sobre los rayos de un sol naciente en la parte inferior de la moneda. En la parte superior figura, en 2 líneas: UNITED STATES OF AMERICA – TWENTY DOLLARS.
Se acuñaron veintidós ejemplares de prueba en un relieve muy alto, para lo cual se tuvo que utilizar el troquel nueve veces. Dos de ellas

Reverso - 20 dólares Liberty de Saint-Gaudens

Reverso - 20 dólares Liberty de Saint-Gaudens

fueron fundidas. Dos de los ejemplares restantes se conservan en la colección de la Sociedad Americana de Numismática. La Institución Smithsonian y el Museo Theodore Roosevelt poseen un ejemplar cada uno. Más adelante, en 1907, se acuñaron 11.250 monedas con troqueles de menor relieve y se pusieron en circulación. En el canto contienen las palabras E PLURIBUS UNUM. En el reverso, sólo 13 rayos salen del sol, mientras que en las pruebas hay 14.

De estas monedas se realizaron 5 emisiones. Los ciudadanos las aceptaron favorablemente, pero los banqueros y hombres de negocio se quejaron: eran difíciles de apilar.

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Para responder a esos reproches, así como a los de la Casa de Moneda, que afirmaba que la acuñación de esas monedas era incómoda, se prepararon nuevos troqueles para las monedas de 20 dólares con la fecha en cifras árabes y con mucho menos relieve. Estas fueron emitidas a fines de 1907 y en el transcurso de los años siguientes. El presidente Roosevelt consideraba que era blasfemante hacer figurar el nombre de Dios en una moneda, así que las primeras emisiones diseñadas por Saint-Gaudens aparecen sin la leyenda IN GOD WE TRUST que se encontraba en todas las monedas de oro de 5, 10 y 20 dólares acuñadas entre 1866 y 1907, sin excepción. La elección de este lema estaba guiada por el sentimiento religioso engendrado en los norteamericanos por la guerra de secesión (1861-1865). En la época de Theodore Roosevelt, el público aparentemente se había acostumbrado a ver esas palabras en las monedas, ya que el congreso recibió un aluvión de protestas que le llevaron a decidir, por la ley del 18 de mayo de 1908, que todas las monedas de oro y de plata debían llevar la leyenda. Para acatar la ley, Roosevelt decretó que la leyenda sería reincorporada en las nuevas monedas: así pues, en el transcurso del año 1908, la leyenda fue añadida al reverso de la moneda, por encima del sol.

Los veinte dólares Liberty en cifras.
Esta moneda mide 34 mm de diámetro y pesa 33,4370 gramos. La ley es de 900 °/oo (para 1000 g., hay 900 g. de oro y 100 g. de cobre, el vil metal necesario para el bello aspecto de la moneda). Cuando usted desea calcular el peso en oro de una moneda (en especial, para conocer la prima), tendrá que hacer 33,44 * 900/1000 = 30,1 gramos de oro puro.

Artículo de Burton Hobson

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Las monedas de oro norteamericanas: el Águila de 10 dólares de Saint-Gaudens

jeudi, janvier 27th, 2011
el Águila de 10 dólares

Indio - el Águila de 10 dólares

El primer proyecto de Saint-Gaudens para la moneda de 20 dólares consistía en una cabeza de la Libertad coronada con un tocado de plumas estilo indio, y en su reverso un águila erguida sobre un haz de flechas atadas con una rama de olivo. A pesar de las preferencias de Saint-Gaudens, Roosevelt había escogido el otro modelo. Sin embargo, el primer modelo se volvió a adoptar, en tamaño reducido, para la nueva moneda de 10 dólares también acuñada en 1907. Los rasgos de la Libertad se parecen a los de una Victoria que el artista esculpiera en 1905. Por encima de la cabeza hay un semicírculo de trece estrellas que representaban las primeras colonias. La palabra LIBERTY figura en la parte delantera del tocado indio, y el lema E PLURIBUS UNUM por encima del águila majestuosa del reverso. El canto contiene cuarenta y seis estrellas.

LINGORO.com

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En 1907 se acuñaron dos modelos; en cada uno de ellos, las palabras de la leyenda, en el reverso, estaban separadas por un punto. En el primer tipo, los motivos tenían más relieve que el listel, tanto que sus relieves estaban en contacto, lo que hacía imposible apilar las monedas. Eso se remedió durante la acuñación del segundo tipo, al que le hicieron un canto con listel en relieve. Del primer tipo se acuñaron unos 500 ejemplares, mientras que del segundo tipo se acuñaron 20.000, pero el relieve del canto seguía siendo insuficiente. Por eso, 19.958 de ellas se mandaron fundir. Se grabaron nuevos troqueles mejorados y las monedas que se consideraban satisfactores se pusieron en circulación. En este tercer tipo, la leyenda del reverso no contiene puntos separando las palabras, y además se pueden distinguir fácilmente las « pruebas » que subsisten.

Estas monedas de 10 dólares de 1907 y comienzos de 1908 tampoco dicen IN GOD WE TRUST. Esta frase fue añadida recién en 1908 en la cara del águila. Dos estrellas adicionales fueron añadidas al canto en 1912. Una vez más, el público las recibió con bastantes críticas. Los ciudadanos lamentaban que La Libertad usara un tocado indio en lugar del gorro frigio tradicional. El mismo presidente Roosvelt debió rebatirlo en estos términos: “Es un mero sinsentido. No existe motivo alguno para que un indio siempre sea representado por un tocado de plumas y la Libertad por un gorro frigio. El indio, a su manera, simboliza la libertad. ¿Por qué la cara de la Libertad aparece siempre bajo formas convencionales? La cabeza dibujada por Saint-Gaudens es la cabeza de la Libertad, de la Libertad norteamericana, y le queda perfectamente bien usar un hermoso tocado, que es pura y típicamente norteamericano.”

Reverso del Águila de 10 dólares de Saint-Gaudens

Reverso del Águila de 10 dólares de Saint-Gaudens

La acuñación de monedas de oro cesó en 1933 en los Estados Unidos. Franklin Roosevelt retiró las monedas de circulación y dio la orden a los bancos de reenviarlas al Tesoro para constituir un respaldo para el papel moneda. Esta orden, del 6 de marzo de 1933, indicaba que todo el oro, importado o extraído en todo el territorio nacional, debía ser vendido al Tesoro al precio de 35 dólares la onza. Sin embargo, permitía que los coleccionistas y comerciantes conservaran o intercambiaran monedas de oro cuyo valor numismático era reconocido. Sobre este tema, puede leer nuestro artículo: La posesión de oro ilegal en los Estados Unidos entre 1933 y 1975

El Águila de diez dólares en cifras.
Esta moneda mide 27 mm de diámetro y pesa 16,7185 gramos. La ley es de 900 °/oo (para 1000 g., hay 900 g. de oro y 100 g. de cobre, el vil metal necesario para el bello aspecto de la moneda). Cuando usted desee calcular el peso en oro de una moneda (en especial, para conocer la prima), tiene que hacer: 16,72 * 900/1000 = 15,05 gramos de oro puro.

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La Marianne Coq de 20 francos: la emblemática moneda de oro Napoleón

jeudi, janvier 27th, 2011
La moneda de oro Marianne Coq

La moneda de oro Marianne Coq

La Marianne Coq de 20 francos es la moneda de oro francesa emblemática de la época de esplendor de los francos de oro en Europa. Es la primera vez en muchos años que un diseño original (elaborado por Jules-Clément Chaplain) se encuentra en el anverso y el reverso de una moneda de oro francesa.

A veces denominada (sin razón) Cérès por los anglosajones, también se la llama “Napoleón”, “Nap”, “Louis”, “Coq”, o simplemente “Marianne”. Las monedas fueron acuñadas en dos períodos que dieron lugar a dos subtipos: una serie de monedas con milésima de 1899 a 1906, con un grabado sobre el canto que dice “Dieu protège la France” (43 millones de ejemplares) y otra grabada en el canto « Liberté Egalité et Fraternité » para un período de milésima entre 1907 y 1914.

La Marianne Coq con canto grabado “Liberté Egalité Fraternité”
Después de 1905 y la separación de la iglesia y el Estado, las monedas también debieron seguir las evoluciones de la época. Es así que, a causa de las presiones anticlericales, la mención grabada en el canto “Dieu protège la France” fue reemplazada, en 1907, por “Liberté Egalité Fraternité”.

Este tipo posee la particularidad de haber sido reacuñada en los años 50 con antiguos troqueles (originales). De hecho, a causa de los stocks de oro fundidos o perdidos durante las dos guerras mundiales, las monedas muy arruinadas o recortadas, o para relanzar el uso de las monedas de oro, en 1948 se decidió reabrir el mercado del oro. Estas nuevas monedas emitidas por el Banco de Francia son evidentemente verdaderas monedas, pero las milésimas grabadas son anteriores. Los profesionales llamaron a estas monedas « reacuñaciones Pinay ». De esta situación derivó que las monedas de 20 francos de oro del tipo “Marianne-Coq” del período 1907-1914 fueran extremadamente numerosas y estén en perfecto estado, ya que no han circulado. Entre 1951 y 1960 se han reacuñado 37 millones de Marianne Coq con milésimas de 1907 a 1914.

De aspecto generalmente “nuevo” o S.C., en la jerga de los coleccionistas, las Mariannes Coq “Liberté Egalité Fraternité” reacuñadas no tienen valor numismático fuera de los períodos de crisis, en los cuales su prima* aumenta como las de los demás napoleones. Por este motivo, son muy apreciadas como “oro bursátil” o “monedas de oro de inversión”, ya que su prima es generalmente nula (e incluso negativa) fuera de los períodos de crisis y su estado de conservación es perfecto. En los años 80, la prima de estas monedas era superior al 100%, y el 1ro de octubre de 2008 (dos días después del derrumbe de Wall Street) costaban 170 euros, mientras que su valor en oro era de 115. La prima era, entonces, del 48%.

El reverso de una moneda de Marianne

¿Por qué el gallo es el símbolo nacional? (extraído del artículo Los 20 Francos de oro – llamados « Napoleón » de Michel Prieur )
No se sabe realmente por qué este símbolo ha sido adoptado y ampliamente reconocido por la población, ya que los galos no han hecho un gran uso de él en sus monedas, donde, de todos los animales, el más usado es el caballo. Se afirma que los romanos de los primeros siglos llegaron a Galia, aún como simples visitantes, y se sorprendieron al ver a los indígenas desplazarse con carros llenos de pollos en jaulas, y por eso los llamaron los “galli”, que significa “los hombres con gallinas”. (Esta raíz latina se encuentra, por ejemplo, en « gallináceas”). Esta etimología es poco halagadora, pero no impide que el gallo, aunque un poco avejentado, siga siendo el símbolo nacional de los franceses hasta la actualidad, quizás a falta de otras opciones.

La Marianne Coq de 20 francos en cifras.

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Esta moneda ha tenido una tirada de 117 millones de unidades. Al igual que las demás monedas del “súper tipo” Napoleón de 20 Francos, la Marianne mide 21 mm de diámetro y pesa 6,45161 gramos. La ley es de 900 °/oo (para 1000 g., hay 900 g. de oro y 100 g. de cobre, el vil metal necesario para el bello aspecto de la moneda). Se aceptan tolerancias de 2 °/oo para el peso y de 1 °/oo para la ley. Lorsque vous souhaitez calculer le poids en or d’une pièce (notamment pour connaitre la prime), il vous faut donc faire 6,45 * 900/1000 = 5,81 grammes d’or pur.
¿Lo sabía?

En los años 80, la prima sobre los Napoleones llegaba casi al 100%. Si un Napoleón contenía 1.000 Francos de oro, su valor total era de 2.000 con la prima, lo que motivó a que los falsificadores acuñaran falsos Napoleones a partir de oro totalmente real para cobrar la diferencia, es decir, la prima. Es por eso que se ha acuñado la Marianne Coq de 1915. La última moneda de oro Marianne oficialmente acuñada por Francia en la que figuraba la milésima 1914 era evidente que no podía tratarse de otra cosa más que de una falsificación en el caso de una moneda con fecha 1915. En la actualidad, las falsas Marianne Coq de 1915 se venden como las demás monedas de oro: sin prima, obviamente. Si usted tiene un microscopio, podrá ver la diferencia entre monedas verdaderas y falsas por medio de la ceca marcada en la moneda (Cf. foto de la marca de ceca de una Marianne Coq verdadera) que es “el mayor desafío » para un grabador oficial: el detalle en el cual se refleja todo su talento. El grabador de las monedas de tipo Marianne Coq es Jules-Clément Chaplain (1839-1909).

Marca de ceca “cuerno de la abundancia” de una Marianne Coq. Símbolo del taller de la Casa de Moneda de París. Ampliación x180

Marca de ceca “cuerno de la abundancia” de una Marianne Coq. Símbolo del taller de la Casa de Moneda de París. Ampliación x180

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Así nació el Krugerrand – Historia de las monedas de oro (Parte I)

mercredi, janvier 26th, 2011

El Krugerrand es la más conocida de las monedas modernas y la de mayor disponibilidad. Con origen en Sudáfrica, su distintivo fue que se trató de la primera moneda de oro que contiene exactamente una onza de oro puro (de 22 quilates). Las monedas tienen curso legal en Sudáfrica, pero originalmente no fueron pensadas para ser utilizadas como dinero.

En el anverso de la moneda puede verse la cara de Stephanus Johannes Paulus Krüger, llamado Ohm Kruger o, simplemente, Paul Kruger. Fue el líder político de los Bóer sudafricanos que, en 1877, cuando Gran Bretaña decidió anexar también esa región, encabezó la resistencia junto con Pretorius y Joubert. Como resultado de su acción, y luego de la “Primera guerra de los Bóer”, el gobierno británico terminó reconociendo la independencia de la República del Transvaal. Kruger fue elegido presidente del Transvaal (1883-1900). Para algunos, ejerció un gobierno autoritario, paternalista e inspirado en la interpretación protestante de la Biblia.

Había nacido en la colonia británica de El Cabo en el seno de una familia puritana de origen alemán. Su familia se sumó a la Gran Migración hacia el norte (el Great Trek de 1836-44) y finalizaron en el Transvaal, participando en la fundación de un Estado Bóer sobre aquel territorio.

Sus dos primeras visitas a Inglaterra y sus negociaciones con el gobierno de Benjamin Disraeli fueron altamente fructíferas, al igual que su campaña de resistencia pacífica a su regreso. De esta forma se convirtió en líder patriótico y en un político muy respetado.

El descubrimiento de minas de oro en Witwatersrand (1886) generó un fuerte crecimiento económico para la región y el Transvaal se convirtió en el centro de una fuerte ola migratoria que recibió un numeroso grupo de trabajadores inmigrantes europeos, los uitlanders.

En tanto, el reverso del Kruger Rand, representa a un antílope sudafricano (comúnmente conocido como springbok), uno de los símbolos nacionales de Sudáfrica. El nombre ‘Sudáfrica’ y el contenido de oro están escritos tanto en afrikáan como en inglés.

En la actualidad, la palabra Krugerrand es una marca registrada propiedad de Rand Refinery Limited, una empresa sudafricana con base en la localidad de Germiston.

Cuando se acuñó fue vendido en una prima del 5% sobre la base el valor de oro, un valor muy poco frecuente por lo elevado para la realidad económica de ese momento. Solo se acuñó un tamaño de la moneda conteniendo una onza troy de oro (31.1035 g) de peso. Hoy, los Rands son ofrecidos en una variedad de tamaños y poseen primas atractivas del 1% (o menos) por encima o debajo del precio de mercado del oro.

En realidad, el peso de una moneda « de una onza » es 1,0909 onza (33,93 g), debido a que el Rand es acuñado con una aleación de oro que es puro en un 91,67 por ciento (22 quilates) y el resto de la masa de la moneda es cobre (2,826 gramos). Esto hace que el aspecto tenga una tonalidad más rojiza o anaranjada respecto de las monedas de aleación de plata.

Con el paso de los años, el Rand ha ido ofreciendo variantes de valores y pesos. En 1980 se introdujeron tres nuevos tamaños de monedas: de medio, un cuarto y un décimo de onza de peso.

En total, han sido vendidas 54,5 millones de monedas. El éxito del Rand ha hecho que muchas otras naciones productoras de oro acuñaran sus propias monedas, entre ellas, la canadiense Gold Maple Leaf en 1979, el Australian Nugget en 1981, y el águila americana de oro en 1986.

Menos oro reciclado: más gente espera que el precio suba

mardi, janvier 25th, 2011

Una de las facetas en que se ha mostrado toda la magnitud de la crisis financiera internacional que se desató en 2008, y que tuvo su centro en Estados Unidos y los países de la eurozona, ha sido el incremento de la oferta de oro procedente del reciclado. Es decir, para hacer frente al impacto de la caída en la actividad económica mundial, muchas familias durante los últimos años han optado por vender “las joyas de la abuela”, y se han desprendido de alhajas compuestas por el metal precioso, con el fin de aumentar su propia disponibilidad de liquidez. De este modo, la oferta de oro procedente del reciclado de joyas ha mostrado una tendencia de tres años consecutivos de crecimiento desde 2007.

Sin embargo, de forma gradual, la actividad económica ha dado signos de recuperación durante 2010, lo que se tradujo en que una mayor cantidad de gente ha desistido de deshacerse de bienes de oro, poniendo un freno a la oferta disponible proveniente del reciclado. Así lo demuestra un reciente informe de la consultora londinense GFMS, especializada en metales preciosos, la cual ha señalado que la oferta de oro procedente del reciclado disminuyó más de un 1% durante el año pasado. La razón de este descenso es simple: ante la sostenida tendencia al alza del precio en el oro, una mayor cantidad de gente está esperando que el valor se incremente aún más en los próximos meses.

Este descenso de la oferta de oro procedente del reciclado tuvo lugar en un contexto en el que, como contrapartida, el precio del oro aumentó más de 30%. “Un número de vendedores potenciales probablemente esté esperando que el precio del oro alcance al menos 1.500 dólares la onza antes de poner el metal en el mercado”, ha indicado Philip Klapwijk, presidente de GFMS. Lo cierto es que el valor de la onza de oro se ha disparado desde los 600 dólares de 2007 hasta los 1.400 actuales, al verse como uno de los refugios más seguros para los inversores, ante la inestabilidad de los mercados financieros y la debilidad del dólar.

Enero confirma la tendencia alcista del oro

mardi, janvier 25th, 2011

Transcurridas las primeras semanas de 2011, el consenso existente entre los analistas confirma las previsiones sobre la tendencia alcista en las principales materias primas, en especial el oro, que ya en diciembre pasado había alcanzado valores récord. La explicación para esta valorización al alza del metal precioso está dada por un contexto internacional caracterizado por la creciente deuda pública de Europa y las bajas tasas de interés en Estados Unidos, así como por el aumento en la demanda de las reservas de los Bancos Centrales.

Según los especialistas, durante este año el valor promedio de la onza de oro rondará los US$1.475, con posibilidades de que alcance los US$1.600 en los últimos meses de 2011 o comienzos de 2012. El escenario se presenta con una demanda creciente tanto desde el ámbito privado como el público.

En el primer caso, ante la volatilidad de los mercados, en un contexto general de bajas tasas de interés, los inversores están buscando cada vez más el oro como refugio de valor, lo que se espera que incremente la demanda en los próximos meses. Pero además, desde el sector público, representado por Bancos Centrales y autoridades monetarias, principalmente en los mercados emergentes, vienen creciendo las compras de oro, incluso más que las adquisiciones de sus pares de Europa.

Otro de los factores decisivos que influirá en la creciente demanda y, por ende, en la revalorización del oro tiene que ver con la inflación en Europa, que ha subido un 2,2 por ciento en diciembre, según estadísticas oficiales. Se trata de la tasa más alta desde 2008, y se sitúa en la actualidad por encima del 2 por ciento máximo recomendado por el Banco Central Europeo.

“La demanda física es mundial ya que los inversores más inteligentes están utilizando los metales preciosos como inversión de menor riesgo debido a que la inflación global está al alza”, ha señalado Mike Daly, analista titular del mercado de oro en PFGbest. “La inflación global debe beneficiar tanto al oro como la plata ya que tradicionalmente estos metales preciosos han conservado su valor mejor que la mayoría de los demás bienes en tiempos de crisis”, añadió Daly.

Además, ante los problemas de deuda soberana en Europa, no se esperan cambios significativos en las bajas tasas de interés establecidas tanto por la Reserva Federal de Estados Unidos como por el Banco Central Europeo, lo que canalizará las búsquedas de activos como el oro por parte de los inversores.

Japón se sube a la fiebre del oro: habrá máquinas expendedoras

mardi, janvier 25th, 2011

La demanda de oro ya no es propiedad exclusiva de sofisticados inversores institucionales ni bancos de inversión. Por el contrario, la búsqueda de este cotizado metal como refugio de valor se ha trasladado a sectores de la población con una capacidad de ahorro lo suficientemente amplia como para acceder a él. Como contrapartida, se han observado a manera de respuesta diversas estrategias empresariales tendientes a satisfacer la demanda de este nuevo sector.

Una de estas respuestas pertenece a la firma japonesa Space International, que desde la semana pasada ha instalado en la entrada de sus oficinas en Tokio la primera máquina expendedora de oro. Se trata de un artefacto que a simple vista se confunde con las miles de expendedoras de bebidas y tabaco en cualquier parte del mundo, pero con una diferencia sustancial: ofrece oro, tanto en forma de monedas como de pequeños lingotes, que van de 1 a 31,1 gramos (el equivalente a una onza).

Para la tranquilidad de cada uno de los usuarios que compren oro en estos cajeros, en el momento de la transacción la máquina expende un certificado de garantía que especifica el peso y la pureza del oro adquirido, cuyo precio se actualiza en forma constante según su cotización en el mercado. El objetivo de estas máquinas expendedoras es presentar una alternativa a los inversores que buscan un valor seguro ante la constante deflación que acosa a la economía japonesa, según ha informado Space International desde su página Web.

Desde hace al menos dos años, la economía japonesa padece una endémica deflación, que ha ocasionado que en noviembre pasado los precios al consumidor cayeran un 0,5% en comparación con el mismo mes de 2009. Por vigésimo tercer mes consecutivo, los precios al consumo en Japón han mostrado una baja, lo que dificulta la recuperación económica tras la crisis financiera internacional desatada a comienzos de 2008. Ante esta caída constante de los precios, los inversores canalizan cada vez más su dinero hacia bienes de sólida rentabilidad y estabilidad, como es el caso del oro. A tal punto es así, que la empresa ya ha anunciado que extenderá la oferta de máquinas expendedoras a diversos puntos de la capital nipona, principalmente a grandes centros de compras, y a un exclusivo hotel.

A pesar de lo original de la iniciativa, las máquinas expendedoras no constituyen una novedad para los españoles, en especial para los residentes de Madrid, quienes desde octubre de 2010 disponen de un artefacto similar en el Hotel Westin Palace de la capital española. Ya en la primera semana, la afluencia de clientes sorprendió al propio personal del hotel. “Llegan todo tipo de clientes interesados en el metal precioso, desde la abuela que quiere comprar un regalo para la nieta hasta el novio que quiere agasajar a su pareja”, afirmó el director general del Westin Palace Madrid, Marc Lannoy.

El oro vuelve a aparecer como patrón de divisas

samedi, janvier 15th, 2011

Con Estados Unidos y China al frente y varios de los países emergentes a la par, las acusaciones mutuas de buscar mecanismos para mantener bajas las valoraciones de sus divisas y así favorecer las exportaciones y mejorar los resultados de la balanza comercial han generado una “guerra de divisas” que preocupa a las autoridades y especialistas de los principales organismos rectores del sistema bancario y financiero mundial.

En este contexto, desde el Banco Mundial, el ex funcionario de la administración Bush y actual presidente de la entidad, Robert Zoellick, ha impulsado la idea de que el oro vuelva a ocupar el lugar de referencia como patrón de divisas al momento de fijar el cambio de las monedas.

El diario británico Financial Times publicó un artículo en el que Zoellick sugiere a los países miembros del G-20 la necesidad de crear un sistema de cotizaciones que involucre a las principales monedas: el dólar, el euro, el yen, la libra esterlina y el yuan. El objetivo sería lograr que “se empleara el oro como punto de referencia internacional de las expectativas de los mercados respecto de la inflación, la deflación y el valor de las divisas”.

La ola de opiniones ha continuado desde las páginas del diario The New York Times, donde James Grant, editor de Grant’s Interest Rates Observer, ha expresado que la única forma de encontrar la salida a la crisis financiera que impacta en las más importantes economías del mundo es volver al oro como referente de divisas. “El patrón oro, el mismo que imperó entre 1880 y 1914, es lo que el mundo necesita ahora. Por su utilidad, economía y elegancia, no ha habido nunca un sistema como él”, dijo Grant.

Zoellick ha planteado una serie de propuestas a los integrantes del G-20, divididas en cinco puntos o fases:

-Algunos países del G-20 deberían iniciar reformas estructurales que acompañen este nuevo escenario, con China y EE.UU. como principales responsables, para relanzar sus economías.
-Los países del G-7, salvo excepciones fijadas de común acuerdo con las demás naciones, deberían asumir una conducta de renuncia a intervenir en las divisas y a la vez aumentar sus reservas de oro.
-Como consecuencia de las dos acciones anteriores, las economías emergentes nivelarían sus asimetrías apoyándose en tipos de cambio flexibles y políticas monetarias independientes.
-El G-20 debería apoyar la inversión de mediano y largo plazo en infraestructura, agricultura, sanidad y mano de obra cualificada. De esta forma, las principales economías globales podrían sostener el impulso de consumo que permita mantener la curva ascendente de la economía del planeta.
-El “programa de recuperación” se completaría con la creación de un sistema monetario cooperativo entre todos los integrantes del G-20, que tenga en cuenta la coyuntura de las economías emergentes. Ese sistema debería estar compuesto y apoyado por el dólar, el euro, el yen, la libra, el yen y el yuan.

¿Por qué el oro podría volver a ser el patrón para valorizar el dinero? Grant tiene una explicación por demás clara: “El oro es un metal hecho para servir como dinero. Es escaso, maleable y agradable a la vista. Ha tendido a mantener su poder de compra a lo largo de los años y los siglos. Uno no lo consume, a diferencia del cobre o el estaño”.

Y la razón final es contundente. El oro no se puede inventar. Nadie podría, de la nada, hacer aparecer 600 mil millones de dólares en oro para comprar bonos de deuda de los Estados Unidos.

Portugal en el ojo de la tormenta y España en la mira

vendredi, janvier 14th, 2011

El inicio de 2011 para Portugal no ha sido mucho mejor que el cierre de 2010. A los desequilibrios presupuestarios que se han ido acumulando, se suman nuevas luces de alerta que, indefectiblemente, impactan negativamente en la imagen de la economía española.

En los primeros días del año, los títulos públicos portugueses cayeron notablemente. El Banco Central de Portugal (BCP) ha perdido en una semana un promedio de 16 millones de dólares diarios.

Sumado a ello, cuando Portugal decidió colocar 500 millones de euros en letras a seis meses, debió ofrecer muy alta rentabilidad respecto de los que se pagaron en septiembre, fecha de la última operación similar. El Tesoro se vio obligado a brindar una rentabilidad del 3,686 %, más de un 80% por encima de lo pagado en septiembre (2,04%).

Con la mirada de los mercados internacionales puesta en la economía lusa, aumentan los rumores de que el país estaría siendo presionado para recurrir a ayuda externa. Según informes de Spiegel y la agencia Reuters, Alemania y Francia querrían empujar a Portugal a solicitar un rescate del fondo de la Unión Europea para evitar que la crisis de su deuda se extienda a España o Bélgica. Las autoridades lusas han salido a desmentir las versiones pero, sin embargo, el euro sigue cayendo debido a los temores de contagio.

Mientras tanto, las desavenencias entre autoridades monetarias avivan la llama. Teodora Cardoso, economista y administradora del Banco de Portugal, ha señalado que el país necesita de la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el corto plazo. De esta forma, contradijo las afirmaciones del gobernador de esa entidad, quien pocos minutos antes había afirmado que Portugal está capacitado para resolver sus problemas solo.

En los mercados bursátiles el temor a que la desconfianza sobre Portugal se extienda a España ha provocado la caída de la bolsa, y los bancos fueron los más castigados ya que a las dudas sobre las economías periféricas se ha sumado la desconfianza que provocó la nueva legislación internacional que propone controlar la actividad de los bancos « demasiado grandes para caer », para que no se repita un fenómeno como el de Lehman Brothers.

Por su parte, Joseph Stiglitz, el premio Nobel de economía, ha destacado que por su incapacidad para crear empleo y para reducir con eficacia su déficit público, España podría atravesar una crisis similar a la que afectó a la Argentina en 2001.

« Las respuestas ingenuas, como recortar el gasto o subir los impuestos, sólo empeorarán las cosas, como ha quedado dramáticamente de manifiesto con la reacción del mercado al recorte impulsado », dijo Stiglitz.

Adversarios y defensores del oro en los siglos XIX y XX

mardi, janvier 11th, 2011

El oro siempre se ha cruzado con muchos adversarios en su camino. No vamos a explicar aquí las condenas de las que el oro ha sido víctima, por ejemplo, por parte de Thomas More o Montesquieu. Pero sí recordaremos una frase de Cambon: “El oro es puro estiércol.” En este artículo describiremos la postura de filósofos, economistas y hombres de Estado que en los siglos XIX y XX han estigmatizado o defendido este metal amarillo.

Los socialistas no presentan un frente común, y sus actitudes son contradictorias. El más fogoso de ellos es Proudhon: “El oro”, asegura, “es el talismán que congela la vida en la sociedad, que entorpece la circulación, que mata el trabajo y el crédito, que somete a todos los hombres a una esclavitud mutua”.

Para Marx y los marxistas, un poco más moderados, el oro tiene valor únicamente por el trabajo, pero el oro es una “encarnación del trabajo social”, y su función monetaria es normal. “Por su naturaleza, el oro y la plata no son moneda, pero la moneda es oro y plata por su naturaleza”. Podemos creer que a Marx le interesa esta fórmula que anuncia por primera vez en su Crítica de la economía política. Y la vuelve a mencionar en El Capital. Además, Marx está al tanto de los fundamentos religiosos del oro monetario. “Es la divinidad manifestada.”

Lenin proclama abiertamente su desprecio hacia el oro: “Cuando hayamos triunfado en la escala mundial, con el oro construiremos letrinas públicas en las calles de algunas de las ciudades más grandes del mundo”. Sólo que, como el triunfo anunciado se hace esperar, hay que transigir con las realidades capitalistas. Cuando vivimos entre lobos, estamos obligados a aullar con ellos. “Por el momento”, reconoce Lenin (en 1921), “nuestro debe es cuidar las reservas de oro de los soviéticos”. Stalin, como todos sabemos, va mucho más allá: le apasiona el oro y su extracción minera.

Hitler y los nacionalsocialistas tienen una vehemencia totalmente opuesta. Hemos respetado sus apóstrofos al tratar sus tesis sobre el patrón trabajo. “La moneda sin oro”, afirma el Führer, “tiene más valor que el oro”. Sus discípulos comentan y van aún más allá. « El oro”, afirma el Dr. Funk, ministro de economía y presidente del Reichsbank, « ya no desempeñará ningún papel como patrón de las monedas europeas, ya que la moneda no depende de su cubierta sino del valor que le da al Estado… Nosotros jamás aplicaremos una política monetaria que nos rinda tan poco que quedemos debiendo dinero del oro, ya que no podemos aceptar un medio de pago del que no podamos fijar su valor nosotros mismos.” » El Deutsche Volkswirtschaft explica: “A la población le resulta totalmente indiferente saber cuánto oro hay en el Reichsbank (la realidad es que no hay…). El pueblo no se pregunta: ¿cuánto cuesta el oro? Sino: ¿cuánto cuesta la mantequilla, el pan y los huevos?” Ernst Wagemann, presidente del Instituto Alemán de Investigaciones económicas, anuncia « el destronamiento definitivo del oro ». En Bélgica y Francia, durante la ocupación, colaboradores diligentes propagan la “palabra de dios”: « ¿El oro sigue siendo un metal precioso? Ya no pagamos con oro, y ni siquiera queremos que nos paguen con oro. A partir de ahora, el oro es un dios muerto. El mito del oro se ha derrumbado totalmente. El oro ya no es rey.” Todas esas palabras habrían tenido más peso y serían más creíbles si, como ya lo mencionamos, Alemania no hubiera procurado arrasar con el metal por todos los medios.

El adversario más serio del oro es un economista del ámbito capitalista y “plutocrático”: John Maynard Keynes. Antes que él, el oro era objeto, sobre todo, de sarcasmos u ocurrencias sin consecuencias, en especial entre los anglosajones: “¿No es absurdo », expresó Edison, « tener como patrón de los valores una sustancia cuya única utilidad real es dorar los marcos de los cuadros y rellenar los dientes rotos? » El novelista George Meredith se ha burlado de los maniáticos del oro: “La pasión por el atesoramiento es sólo una picazón ciega de los dedos.” Pero Keynes no se contenta con las chanzas. Analiza y condena: “¿El patrón oro? “Jamás se ha inventado en toda la historia un sistema más eficaz para que los intereses de las diferentes naciones se levanten unos contra otros. ¿El culto del oro? Son “los restos de la barbarie”. Keynes adhirió de buena voluntad a la moneda que se funde, que ha imaginado el austríaco Silvio Gesell. En Bretton Woods, como ya sabemos, recomienda el “bancor”, una moneda internacional que sustituiría al oro.

Dogma obsoleto, reliquia bárbara, dice Keynes del oro. “Viejo fetiche”, confirma Franklin Roosvelt. Muchos economistas, por su parte, desaprueban el patrón oro porque las cantidades de metal disponible no creen que respondan a las necesidades económicas. Y se preguntan seriamente: ¿el oro no se hará demasiado raro? Otros se preocupan por las razones opuestas: ¿el oro no se hará demasiado abundante?

La amenaza de una hambruna de oro perturba al sueco Cassel, que teme una deflación crónica; el geólogo francés Louis de Launay, que (en 1907) piensa que la producción del oro va a “alcanzar un máximo quizás difícil de seguir manteniendo”; el inglés Kitchin, que (en 1922) considera que el Rand ha llegado a su punto máximo; la delegación del Oro del Comité Financiero de la Sociedad de las Naciones, que afirma (en 1930) que la extracción del oro comenzará a caer a partir de 1933; el ingeniero-asesor de la Unión Corporación, que pronostica (en 1940) una disminución de la producción sudafricana a partir de 1943, y un rápido retroceso después de 1950; el Dr. Kavanagh, geólogo norteamericano, que profetiza (en 1967) una profunda caída de la producción del oro, hasta llegar a 150 toneladas en el año 2000.

La amenaza de una superabundancia de oro aparece a diario como algo igualmente probable. “Dentro de no mucho tiempo”, señala la B.R.I. (en 1934), “el mundo podría tener que remediar una abundancia de oro que superara lo que este metal jamás haya producido en la memoria del hombre”. El miedo a una plétora resurge cada vez que un nuevo descubrimiento vuelve a lanzar la producción. Se experimenta preocupación por los aportes de Orange, por las minas siberianas. Todos se preguntan si el oro ruso no va a sumergir los mercados occidentales, si el oro sintético no va a arruinar al oro natural, si los hombres no van a descubrir demasiado oro en la luna, etc.

Los acontecimientos se encargan de responder a estos miedos variados: el oro no corre el riesgo de escasear, siempre se encuentra más cada vez que se necesita. El oro no corre el riesgo de ser sobreabundante: los rusos no tienen ningún interés de hacer bajar las cotizaciones, el oro de síntesis y el oro del espacio siguen teniendo un precio de coste que no podrá jamás competir con el oro nativo.

Pero el metal precioso también tiene sus abogados defensores de calidad en algún lugar de los países anglosajones, que en general son están más abiertos a la acusación que al alegato. El Dr. Schacht saca a relucir lo que tanto adora: “El oro constituye un poder de compra calculado de manera uniforme y aceptado por todos los pueblos del universo. Es completamente imposible instaurar una moneda con base exclusivamente estatal que fuera apreciada y aceptada de igual modo.” Con un poco más de humor, Bernard Shaw explica la superioridad del oro: “Hay que escoger”, explica: “entre confiar en la estabilidad natural del oro y confiar en la estabilidad natural de la honestidad y la inteligencia de los miembros del gobierno. Con todo mi debido respeto hacia esos dignos personajes, os recomiendo encarecidamente votar por el oro.” Es el mismo tema que desarrolla el italiano Luigi Einaudi: “En lugar de confiar en el oro, la gente ahora reverencia al experto, al hombre de Estado. Este nuevo culto es una planta frágil si lo comparamos con el anterior. ¿Acaso los pueblos aceptarán por mucho tiempo ser regidos en los asuntos monetarios por otros hombres? ¿El gobierno en manos de los sabios no es acaso un gobierno arbitrario? ¿Acaso la sabiduría no ha sido a veces eclipsada por la locura?”

Como no podría ser de otra manera, los más fervientes defensores del oro pertenecen a Sudáfrica, que produce mucho metal, y a Francia, que lo atesora con perseverancia. Entre los sudafricanos, el Dr. Busschau, y más tarde el Dr. Havenga y el Dr. Diedrich se han convertido en los portavoces de quienes reivindican la revalorización del metal. Entre los franceses, Charles Rist se alza contra el argumento que sostiene que el oro podría ser fácilmente reemplazado, ya que es inútil. ¿Para qué sirven los tesoros encerrados en el Museo Británico, en el Louvre o en el Vaticano? Las cosas que más valor tienen, según Rist, son las que no sirven para nada.

Después de Charles Rist, y con una constancia jamás desmentida, Jacques Rueff no se contenta con defender el oro y su revalorización. Y ataca. En su opinión, el patrón oro es “el pecado monetario de Occidente”. Denuncia con él los subterfugios por los cuales Washington está llevando al mundo al desequilibrio y la inseguridad.
Y sin duda recordaremos las opiniones espectaculares del general de Gaulle: “Es indiscutible que, incluso hoy día, ninguna moneda sirve si no es por relación directa o indirecta, real o supuesta, con el oro. El general promueve un escándalo. ¿Cómo puede ser que él, que ha denunciado como una antigüedad a las lámparas de aceite y los barcos de la marina a vela, puede opinar sobre el oro y el patrón oro? ¿Por qué no volver a la moneda “cauri”?, pregunta un alemán. Quizás porque son antigüedades que no envejecen, y porque el oro fetiche, como el oro moneda, es muy anterior al cauri.

René Sédillo

Proponen que el Bundesbank venda reservas en oro

mardi, janvier 11th, 2011

El Ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schäubele ha expresado a la revista Focusonline que « Alemania no puede impulsar el crecimiento sostenido o evitar la crisis de deuda soberana en Europa (o en cualquier otro lugar) mediante la acumulación de más deuda”. El déficit de los presupuestos del Estado para 2010 en Alemania ha sobrepasado los 50.000 millones de euros.

Como alternativa para reducir del endeudamiento alemán -que acumula 1.800 millones de euros entre los Länder (estados federales) y los municipios-, Peter Heesen, jefe de la Federación Alemana de Funcionarios Públicos, ha propuesto que el Bundesbank se desprenda de parte de las reservas de oro para reducir la deuda pública.

Difícilmente el banco central alemán autorice tal medida. Sin embargo, aún no se ha conocido la posición del Bundesbank al respecto.

La realidad cotidiana del país se contrapone a esta postura conservadora de la autoridad monetaria germana. Los alemanes son grandes compradores de oro de inversión: el metal precioso es más popular en Alemania que en otros países europeos. Por temor a la crisis, a la inflación y la devaluación de monedas (como el dólar y el euro, y hasta el yuan) o la caída en el rendimiento de acciones de la bolsa de valores, cada ciudadano alemán ha buscado un refugio más seguro y posee 130 gramos de oro. Los inversores diversifican parte de sus activos en bienes tangibles como el oro, independientes del papel moneda.

La Universidad Steinbeis de Berlín encuestó a 3.200 alemanes acerca de su opinión sobre el oro: de allí se desprende que las reservas de oro en manos de individuos en Alemania llegan a 7.550 toneladas. La mayor parte se encuentra en monedas, lingotes y joyas. El resto está invertido en fondos de oro, acciones de empresas mineras y certificados de deuda, entre otros.

Jens Kleine, profesor de Finanzas y director del estudio, expresó que más del 50% de los encuestados han dicho que el oro seguirá apareciendo como una inversión atractiva en el futuro. “El 30% de los encuestados no descartaba la compra de oro en los próximos años”, aseguró.

La gente común, pero fundamentalmente los jóvenes, cree que una alternativa para construir su futuro es adquirir oro. Probablemente debido a la turbulencia que significa la estela de la crisis financiera, casi uno de cada tres adultos ha invertido en barras de oro o monedas como « un retiro más seguro », según se desprende de un estudio del Postbank en colaboración con el Instituto de Allensbach y publicado por la revista Focus.

Por su parte, el Banco Central de Alemania posee las segundas mayores reservas de oro del mundo, después de los Estados Unidos, con cerca de 3.400 toneladas de oro. Calculadas al precio de 1.400 dólares por onza, las reservas de oro de Alemania llegarían a 114.000 millones de euros. Por cierto, por mucha intención que tengan los ahorristas e inversores alemanes de refugiarse en el oro, es difícil que lleguen a cubrir esos montos que ofertaría el Banco Central alemán. De todos modos, es difícil que el Bundesbank decida desprenderse de esos activos.

El oro a 1.500 dólares en 2011 según el Bank of America

mardi, janvier 11th, 2011

A través de una presentación de Sabine Schels, estratega global de materias primas del Bank of America-Merrill Lynch, la entidad ha pronosticado que los precios de las materias primas subirían el próximo año, como consecuencia de un fuerte crecimiento de los países emergentes y señaló que el precio de la onza de oro podría supera los 1.500 dólares durante 2011, más aún con la perspectiva poco favorable de las economías desarrolladas para los próximos trimestres.

Según Schels, con el objetivo de contener la inflación y facilitar el crecimiento, algunas economías emergentes como China o Brasil implementarán políticas monetarias más estrictas. Esto podría traducirse en un freno importante para la cotización del complejo de materias primas, ha señalado. Pero se vería compensado (y superado) por el incremento en el gasto de los gobiernos para mejoras de infraestructura y viviendas sociales, por ejemplo.

En tanto, la representante del Bank of America ha pronosticado que el petróleo podría subir temporalmente por encima de los US$100, tomando como referencia el crudo Brent que actualmente ronda los 90 dólares. El cobre, en tanto, podría alcanzar en 2011 nuevos máximos históricos.

“Por supuesto, la crisis de deuda europea y también los riesgos inflacionarios en China han temperado recientemente parte el nerviosismo en torno al segundo alivio monetario de la Fed, aunque aún creemos que el escaso suministro de materias primas ocurrirá en el 2011″, ha señalado la analista.

En la misma línea, consultado por el diario ElEconomista.es, Alan Valdes, jefe de inversiones de Kabrick Capital opinó que « el oro seguramente llegará a los 1.500 dólares la onza antes de acabar el año, el petróleo ha alcanzado máximos de los últimos dos años, el maíz supera máximos de tres años, el algodón está más caro que en la guerra civil… mientras no fortalezca el dólar, las commodities subirán », dijo.

El Bank of America-Merrill Lynch espera que el precio del oro llegue a un máximo de US$1.500 la onza en 2011, y de esta forma continúe con la tendencia alcista de los últimos años y amplíe aún más los rendimientos de 2010.

Para Schels, los temores de los inversores sobre la crisis de deuda soberana de la zona euro han resurgido con el rescate financiero de Irlanda, que ha provocado la desvalorización del euro, a la vez que el dólar ha cedido parte de su rendimiento. Las miradas están ahora puestas sobre Portugal y el efecto que la situación lusa podría tener sobre la desaceleración de la economía española. Según la analista, todos estos factores fortalecen la idea de que el oro seguirá siendo una alternativa de refugio para ahorristas e inversores, facilitando el crecimiento en su cotización.

El FMI ha concluido la venta de 403 toneladas de oro

mardi, janvier 11th, 2011

El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció días atrás haber concluido la venta de 403,3 toneladas de oro que había decidido poner en venta como respuesta a la crisis mundial y en la búsqueda de diversificar sus fuentes de ingresos.

En julio de 2009, el sitio oficial del organismo había difundido que el producto de las ventas de oro podría usarse para generar la distribución que ayudaría a financiar los préstamos concesionarios a países de bajos ingresos. “En primer lugar, se podrían utilizar las ganancias extraordinarias que se obtengan al vender el oro –se dijo-. Las ventas de oro generarían ganancias extraordinarias cuando el precio medio superara los US$ 850 por onza”. Por aquel momento, no habrían imaginado que al finalizar la venta prevista la onza de oro rondaría los 1.400 dólares.

A finales de octubre 2010, el Fondo Monetario había anunciado que ya se había vendido más del 90% de las 403,3 toneladas métricas de oro.

En el último comunicado publicado cerca de fin de año, el FMI explicó que todas las ventas se han realizado a precios de mercado. Sin embargo, se desconoce aún la cuantía total recaudada tras la venta de oro. Al respecto, William Murria, portavoz del organismo, señaló que el monto total producto de las ventas se reflejará en los próximos informes financieros del Fondo Monetario Internacional.

« Estas ventas representan un elemento clave del nuevo modelo de ingresos del FMI respaldado por su Directorio Ejecutivo en abril de 2008 », ha indicado la entidad en un comunicado.

Varios bancos centrales asiáticos han sido los principales compradores de oro del FMI. Entre ellos, el de India, que compró 200 toneladas. Otras entidades de la región, como los bancos centrales de Bangladesh, República de Mauricio y Sri Lanka, se incluyen entre los más interesados. Se prevé que los bancos centrales, sobre todo de países emergentes, continúen con la compra de oro para diversificar sus reservas en dólares.

La prima de las monedas de oro: explicación para novatos

lundi, janvier 10th, 2011

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Hasta no hace mucho tiempo, esta famosa prima era nula e incluso negativa para el Napoleón de 20 francos. En plena crisis, durante el mes de octubre de 2008, la prima alcanzó el 30% (se observó un pico de 65%, pero que no consideramos significativo), un récord desde hacía casi treinta años. Pero… ¿qué es exactamente la prima de las monedas de oro?
La prima es la diferencia entre el precio del metal precioso que contiene la moneda y el precio de mercado de esa moneda.
De este modo, un Napoleón podría contener 200 euros de oro pero valer 220 euros. La diferencia entre estos dos valores expresado en porcentaje es la prima.
La prima de una moneda de oro depende de distintos factores:
– La acuñación: cuanto más pequeñas y difíciles de acuñar sean las monedas, más alta tiende a ser su prima (según este principio, los Napoleones de 10 francos tienen una prima más alta que los de 20 francos, que son más gruesos). A veces se acuñan monedas de una calidad especial (que son pruebas, también llamadas “Proof”), lo que justifica una prima más alta.
– La especulación: la prima aumenta según los principios de la oferta y la demanda. En un período en el que se venden más monedas de las que se compran, la prima será nula o apenas negativa (en ese caso, las monedas son fundidas si su calidad es mediocre). En el momento de una fuerte demanda o de una explosión especulativa, la prima vinculada a la especulación se dispara. Así, la prima es un indicador muy eficaz del estado de la oferta y la demanda, del potencial de esta última y también de las medidas que hay que tomar. Una prima negativa, nula o apenas positiva debe motivar la compra, mientras que una prima de entre el 70% y el 80% debe empujar inmediatamente a la venta.

– La conservación: una moneda de calidad, que no tenga rastros de manipulación, conservará toda su prima. Si la moneda están en malas condiciones de conservación (contacto con los dedos, rayas, desgaste por frotamiento, etc.), tiene una devaluación del 4 al 10%, y puede arrojar una prima negativa. En ese caso las monedas son fundidas y revendidas al precio del metal precioso. Siguiendo este principio, la prima de un Napoleón de 10F es más alta que la de un Napoleón de 20F, ya que las monedas de 10 francos de oro eran mucho más utilizadas, por lo cual están potencialmente más desgastadas que las de 20 francos. Por ello, es mucho más difícil encontrar una de 10 francos en excelente estado mientras que los Napoleones « nuevos » son más numerosos (en especial las reacuñaciones Pinay Marianne-Coq).
– El coleccionismo: Algunas monedas son más raras por haberse acuñado en menor cantidad o bien por las características particulares vinculadas a los criterios de rareza en numismática. De este modo, una monedad de 100 francos Bazor (que pesa 6,55 gramos) podrá superar los 10.000 euros según su nivel de rareza y su estado. Lo que demuestra que esta cifra no tiene nada que ver con el valor del oro de la moneda.
– La ubicación geográfica: las monedas de oro no son buscadas de la misma manera en todos los países. Por ejemplo, en China o en los EE.UU., los Napoleones son mucho menos conocidos y se prefiere comprar monedas locales, o bien Krugerrand o incluso Soberanos, que tienen una proyección internacional.

Nociones asociadas:

• Tasa flotante: se trata de la prima media que se observa en épocas normales, fuera de los períodos de crisis, por ejemplo. La tasa flotante de los Napoleones de 20 francos es nula o apenas negativa. La del Napoleón de 10 francos es de aproximadamente el 12%, mientras que la del Napoleón de 20 francos es nula e incluso negativa.
• Diferencial de prima: es la diferencia entre la tasa flotante y la prima más alta observada. Esta cifra indica cuál es el potencial que representa la prima como efecto de apalancamiento en el contexto de la compra de monedas de oro. El Napoleón de 10 francos es la moneda con el diferencial de prima más alto (80%), mientras que el Napoleón de 20 francos gira en torno del 20% desde hace algunos años.

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