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La Falsificación de las Monedas

mai 16th, 2011

Por mas que lo intenten los falsificadores, nunca una copia es idéntica al original, éste hecho resulta incuestionable y constituye parte fundamental contra el fraude, que para combatirlo hace falta conocer bien la moneda legítima.

La memoria fotográfica es por lo general, la herramienta fundamental de los expertos a la hora de dictaminar la autenticidad de una pieza, y es ésta capacidad lo que les hace asimilar una moneda a la imagen que guardan de ella en la memoria, después de haber visto innumerables piezas similares en el transcurso de los años.

Y es precisamente la carencia de esta capacidad lo que le dificulta el trabajo a  los falsificadores, quienes no conocen muy bien las reglas que siguen los expertos en el tema.

Monedas de Oro romanas

La Copia

En el tiempo en que aparecieron los famosos “duros sevillanos” en España, los falsificadores reproducían estás monedas de 5 pesetas, sacando una copia artística, lo que significaba copiarla a ojo de la moneda original, basándose en sus capacidades artísticas y de interpretación.

Obviamente las copias obtenidas a partir de este proceso eran fácilmente identificables, si se tiene una moneda original con la cual compararla.  Por ello este método se utilizaba poco para las reproducciones numismáticas por obvias razones.  De tal manera que los falsificadores preferían recurrir a procesos mecánicos de acuñación.

La copia mecánica suponía mayor dificultad a la hora de la identificación de una falsificación, en este caso la moneda no ha sido copiada por el ojo humano sino a través de una máquina.

Existen varios procedimientos para realizar una copia mecánica, uno de ellos es el de la “cera perdida”, que consistía en sacar un primer molde de cera, presionando ésta sobre el original, éste se cubría con un material como la arcilla y después se introducía (por un orificio) metal fundido.  La cera se terminaba derritiendo y el metal ocupaba su lugar, originando el cuño, con el cual se seguían elaborando el resto de las falsificaciones.

Otro de los sistemas empleados era la galvanoplastia y reducción por medio del pantógrafo empleado en la Casa de la Moneda a principios de siglo para la fabricación de monedas, este era el más perfecto y se usaba para falsificar las monedas contemporáneas, pero era más costoso y complicado.

Tanto en uno como en otro a través de los años, el grabado original de la moneda se va alterando, perdiendo relieve y precisión en cada fase, dejando a la vista más pistas para detectar el fraude.

La fabricación

La fundición era la forma más sencilla y tradicional de fabricar una moneda y por tanto de reproducirla. Se obtienen los tres cuños: anverso, reverso y canto, de un material adecuado, y se forma una cápsula en la cual se vierte el metal fundido, este se vuelve sólido al enfriarse, finalizando de este modo la reproducción retirando los moldes.

Cuño

El inconveniente de éste método, es que al no ejercerse la suficiente presión sobre las piezas dejaba un rastro característico, que se hacía evidente en la superficie de las monedas, que eran menos lisas y más bien granuladas.  El grabado presentaba los perfiles menos cortantes, perdiendo los pequeños detalles, delatados a la vista de una lupa, dejando al descubierto la mentira.

La alternativa de acuñar las piezas de igual manera como se hacía con las monedas originales, resultaba mucho mejor que el anterior método, pero seguía teniendo deficiencias por el tipo de maquinas empleadas, la diferencia  de presión, entre otras.

A pesar del afán de los falsificadores por perfeccionar sus métodos de reproducción, nunca han llegado a conseguir el proceso perfecto para que dichas reproducciones no sean identificables, lo que supone una tranquilidad para todas las personas que aman el arte de coleccionar piezas de gran valor, y que no sean fácilmente engañadas.

Extraído del  Catálogo de la Peseta, Año:1997

Por: Lizette Paternina