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Fundiciones: el arte de crear oro rosa y blanco

juin 16th, 2011

Nuestro sentido común identifica automáticamente las joyas o cualquier pieza de oro con el con ese amarillo característico del metal precioso. Sin embargo, el arte de trabajar con el oro produce para las joyerías más importantes hermosas y costosas piezas de color blanco o rosa. Sí, leyó bien. ¿Cómo se crean? Allí entra en juego lo que se conoce como fundición, es decir, el proceso de fabricación de piezas metálicas que consiste en fundir el metal e introducirlo en una cavidad (molde) donde se solidifica. Y las aleaciones con diferentes elementos producen, obviamente, las diferentes tonalidades.

Es frecuente que las joyerías o relojerías más importantes tengan su propia fundición de oro. Para fabricar oro se debe respetar al detalle un proceso muy específico, que varía según la aleación que se desea obtener (oro blanco, rosa o amarillo). El primer paso consiste en colocar los metales finos necesarios en un crisol de grafito y arcilla. Si el fundidor desea producir oro rosa, por ejemplo, precisará una cantidad de oro fino de 24 quilates, plata y cobre. Para originar oro blanco, en tanto, deberá añadir paladio, un raro metal de transición del platino, sumamente maleable y poco abundante que se emplea frecuentemente como catalizador.

La fundición se inicia cuando el recipiente entra en el horno, donde el calor será más intenso según el tipo de aleación. Para el oro rosa, la temperatura será de aproximadamente 1000 grados, lo que permite que los materiales del recipiente entren en fusión. En un lapso de media hora, se verá un líquido rojo semejante a la lava de un volcán en el crisol, lo que indica que llegó el momento de volcarlo en una masa de acero.

El lingote resultante siempre está compuesto por 750 gramos de oro puro, que es el peso que indica la norma. En este momento de la fabricación tienen lugar las ingerencias burocráticas, ya que acto seguido, el oro es laminado por los artesanos, que recortan unos una porción para ser enviada –previamente se la pesa y numera- al Control Metales Preciosos de cada país para que se audite la aleación.

Después de haber recibido el correspondiente certificado de control de metales, los artesanos pueden comenzar a utilizar la aleación. A tal fin, el metal debe ser horneado en reiteradas ocasiones a una temperatura promedio de 600 grados para devolverle al lingote su estructura inicial. Es allí cuando el oro puede ser laminado por última vez, con el objetivo de darle el grosor exigido por los usos a que estará destinado.
Y no son los únicos colores: también existe el oro gris, rojo, verde y azul. Sin embargo, dentro de esta gama de tonalidades, la que mayormente se comercializa es la de color blanco. La composición de cada uno de ellos es la siguiente:

• Oro amarillo. Aleación que tiene, por cada 1000 g de la misma, 750 g de oro fino, 125 g de plata fina y 125 g de cobre.
• Oro rojo Aquí las proporciones son 750 g de oro fino y 250 g de cobre.
• Oro rosa. El contenido de 1000 g presenta 750 g de oro fino 50 g de plata fina y 200 g de cobre.
• Oro blanco o Paladio. Por cada 1000 g de oro blanco o paladio hay 750 g de oro fino y de 100 a 160 g de paladio. El resto es de plata fina.
• Oro gris. En 1000 g de oro gris hay 750 g de oro fino y alrededor de 150 g de níquel. El resto es de cobre.
• Oro verde. En 1000 g de oro verde hay 750 g de oro fino y 250 g de plata.
• Oro azul. En 1000 g de oro azul hay 750 g de oro fino y 250 g de hierro.

Si usted quiere agasajar a su amada con una joya de oro rosa, sepa que va a tener que hacer algún sacrificio, en tanto se trata de piezas que valen un dinerillo más que importante. La firma Cartier, por ejemplo, lanzó a fines del año pasado al mercado unos anillos de oro rosa con el logotipo grabado y un pequeño diamante que simboliza el amor por esa persona. Una exquisita pieza que tiene un valor de 1.140 euros. Van Cleef & Arpels también fabrica joyas de oro rosa, pero algo más accesibles, como por ejemplo una alianza perlada que puedes conseguir por unos 400 euros.