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Las compañías mineras como estrategia de inversión en oro

février 3rd, 2011

La realidad es la única verdad. Los mercados bursátiles han pasado tembladerales sin (o con muy pocos) antecedentes. La burbuja de las inversiones inmobiliarias ha explotado de la mano de las hipotecas subprime. El dólar, el euro, el yen y el yuan sufrieron embates inflacionistas, efectos del paro, impactos de los ajustes, las políticas reducción del gasto y los planes de rescate de los Bancos Centrales, la Fed y el FMI. El petróleo, otrora estrella de los inversionistas, se ha estancado.

En este escenario, a paso firme, el oro ha ganado terreno como la opción preferida de resguardo para inversores de todos los tamaños. Hasta los propios bancos centrales han recurrido a él para fortalecer sus reservas. Y por ello, saber cómo, cuándo y en qué invertir es el desafío para muchos que desean saber qué hacer con sus ahorros.

John Paulson es uno de los más nuevos gurús de las finanzas internacionales: entre 2007 y 2008, anticipándose a la crisis financiera, obtuvo ganancias de alrededor de US$ 20 mil millones. Y como en la actualidad lo preocupa la inflación, ha decidido invertir más de la mitad de esas ganancias en oro. Para ser más exactos, en minas de oro: Paulson & Co. es dueña de casi el 11% de AngloGold Ashanti Ltd y poco menos del 3% de Kinross Gold Corp. Pero también se ha preocupado por adquirir participaciones en mineras pequeñas selectas. Según publicó el diario The Wall Street Journal , Paulson sostiene que “las acciones pueden actuar como una apuesta apalancada al oro. Si los precios del oro suben, a las mineras les irá aún mejor. Sus títulos podrían subir tanto como el precio del oro”, les ha dicho a inversores. ¿Si funcionó la estrategia? En 2010 sus inversiones en mineras obtuvieron más de un 33% de rentabilidad.

El mismo diario cita otros dos casos: el de Thomas Kaplan, un multimillonario de perfil muy bajo que fue quien más ha apostado al oro: compró participaciones en empresas pequeñas de cada rincón del mundo y hoy posee activos en oro por más de US$2.000 millones. Para Kaplan, esas empresas tienen activos valiosos que “en una era donde impera el valor de la escasez de activos de metales preciosos, son el mejor apalancamiento”.

Hay quienes prefieren poner su dinero en activos cuya solidez esté asegurada, no sólo por la fortaleza de la inversión sino por la propia composición del material. Lingotes y monedas. Visibles, concretos, tangibles. Pero ese es otro capítulo. En todo caso, cuando las aguas financieras están agitadas –y vaya que lo están en los últimos años- el análisis de esta nueva opción de inversión vale para fortalecer la posición del oro como refugio estable.

CUANDO SE AGOTAN LAS OPCIONES DE INVERSIÓN EL ORO BRILLA MÁS

janvier 8th, 2011

El mundo ha vivido en las últimas décadas varias burbujas financieras. Cada una de ellas no ha hecho más que diluir rentas, derribar monedas, hacer temblar sistemas financieros enteros o causar pánico en la economía mundial. Desde el efecto Tequila de 1995, la burbuja asiática de 1997, el pinchazo de las “punto com” en los albores del nuevo milenio, pasando por otras tantas crisis que han llevado a la burbuja hipotecaria y financiera de los últimos dos años, las monedas de todo el mundo sufrieron variaciones que han hecho perder miles de millones a ahorristas de todos los tamaños en todo el planeta. 

Evidentemente, las formas tradicionales de inversión como las cuentas ahorro, propiedades, bonos del Tesoro, acciones o fondos de inversión libre son, indefectiblemente, inversiones de alto riesgo. Las aportaciones de dinero a cualquier opción de inversión tradicional no hacen más que generar liquidez en los mercados y generar nuevos créditos que pueden terminar en una nueva burbuja o en una gran demanda de los mercados de valores de todo el mundo para conseguir de acciones, títulos o bonos de dudosa solidez. 

La economía de los Estados Unidos, a la que todos conocen como la más fuerte del mundo, cuenta con un presupuesto anual de 3,5 billones de dólares. Según los últimos datos publicados, los ingresos del gobierno estadounidense están cerca de los 2 billones de dólares por año, y tras los datos conocidos del paro, se considera probable que la recaudación tributaria disminuya aún más. Haciendo una cuenta simple, se deduce que el gobierno de Obama debe conseguir 1,5 billones de dólares para poder seguir funcionando. 

El dólar ha dejado de ser, desde hace tiempo ya, el refugio preferido de los inversores. El euro, lanzado como el baluarte de la solidez para las economías europeas, no ha cumplido con los objetivos en la crisis que estalló en 2008. El yuan, si bien fue revalorado durante 2010, sufre fuertes presiones inflacionarias. El yen se ha fortalecido frente al dólar, pero esto no significa que la economía japonesa esté pasando por una etapa de solidez. De hecho, Japón atraviesa una importante depresión desde hace casi 15 años. Sucede que la inestabilidad del resto de las monedas ha colocado al yen en un lugar de “fortaleza”. Pero si algo cambia en el escenario mundial –y vaya si esto es probable- el yen también puede derrumbarse. 

La deuda mundial es hoy más grande de lo que el mundo puede pagar. Con el mundo virtualmente en bancarrota, muchos bancos centrales, inversores corporativos, ahorristas privados y las poblaciones de toda Europa están recurriendo cada vez más al oro como opción de inversión. ¿La razón? El oro existe, es real, está allí para quien desee verlo o tocarlo. No depende de algún fondo inversor ni de los beneficios de una empresa para permanecer en el mercado. El oro es un activo real, tangible, que ha sido valorado por los seres humanos desde hace más de 6.000 años. La oferta es limitada y la demanda crece año tras año.

Para preservar la riqueza personal no parece haber muchas opciones.  Es cierto que el valor del oro puede subir y bajar, pero nunca va a desaparecer.