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Colombia y sus Culturas del Oro

avril 5th, 2011

Colombia es considerada uno de los países con mayor biodiversidad  del globo terráqueo al albergar alrededor del 10% de todas las especies vivas del mundo, que habitan  dentro de los bosques que ocupan casi el 40% de su superficie.   Aparte de esto se le posiciona en buen lugar a lo que minería se refiere, ya que de las profundidades de su tierra se extraen minerales como el carbón, el ferroníquel, cobre y el más apetecido: el Oro; que ha suscitado en últimos años el furor por su explotación, quizás más de lo que debería.

Lo que sin lugar a dudas no deja inmunes a multinacionales extranjeras, que conscientes del potencial de este país, quieren hacerse un hueco para apropiarse de los contratos de explotación, como es el caso de la compañía canadiense: “Grand Colombia Gold”, que empezó a trabajar en septiembre del 2010, y cuya meta es liderar y posicionarse como el primer productor de oro del país.

La importancia del Oro en Colombia viene de mucho tiempo atrás, cuando en culturas como:

–          La Calima

–          La Muisca

–          La Sinú

–          La Tolima

–          La Tairona

–          La Quimbaya

Era considerado más como un objeto de tributo que como un símbolo de riqueza material. Utilizado para transmitir mensajes que eran considerados sagrados, convirtiéndose  en la materialización del Sol (Sue) y su energía.

Las culturas antes mencionadas realizaron un magnífico trabajo de orfebrería que hoy en día se sigue elaborando en distintas joyerías, museos y otras instituciones del país, (a modo de réplicas),  que pretenden mantener viva la tradición y el arte que les fue heredado por sus antepasados.

Poporo Quimbaya.

La dedicación que estos pueblos volcaron hacia los trabajos realizados con Oro, arrojaron resultados fantásticos,  que quizás en ese momento no llegaron a imaginar lo codiciadas que serían estas piezas y ornamentos años y siglos después cuando todos se peleaban por él.

En la cultura Muisca que poblaba el altiplano de la cordillera oriental colombiana, se acostumbraba realizar ceremonias de tipo religioso en donde el Oro era protagonista indiscutible.  Se entregaban a modo de ofrenda figuras de ídolos o Tunjos, en los cuales se depositaban figuras humanas o representaciones de situaciones cotidianas y luego eran dejadas en los templos, lagunas sagradas o cuevas.

Es precisamente de esta cultura de la que nace la famosa Leyenda del Dorado, cuyo rumor se extendió rápidamente entre los españoles, lo que propició aun más la exploración y conquista del continente americano.  Al parecer un indígena habitante de la zona explicó a éstos los rituales que se llevaban a cabo por parte del cacique, quien en una gran balsa con la mayor de las ornamentaciones, se desnudaba espolvoreándole polvo de oro por todo el cuerpo, ofreciendo todo el metal y las esmeraldas que llevaba en ella a los dioses, arrojándolas en el medio de la laguna.  Sus súbditos hacían lo mismo.  Luego la balsa era llevada de nuevo a la orilla, dando inicio a una gran celebración, donde el cacique era reconocido como jefe y príncipe hasta su muerte.

La Balsa Muisca

Fue representada por su propio pueblo, y constituye una pieza maravillosa y excepcional que hoy hace parte de la exposición del Museo del Oro en Bogotá.  Mide 19.5 cms de largo por 10,2 cms de alto y 10,1 cms de ancho, elaborada en Oro de alta ley (más del 80%), con aleaciones de plata y cobre.

Se representa en ella el ritual de la ofrenda, ubicándose en el centro la figura del cacique, destacando por su gran tamaño, representando de este modo su relevancia y rango, rodeada por otros doce personajes que serán los súbditos y los remeros.

Balsa Muisca, Museo del Oro.Bogotá

Esta balsa fue hallada por tres campesinos en una cueva al sur de Bogotá en el año de 1856, dentro de una vasija cerámica junto con otras piezas de Oro.  Afortunadamente el cura del lugar se dio cuenta de la importancia que debía tener esta pieza, y la defendió de las macabras intenciones de algunos que querían fundirla o exportarla ilegalmente.

Debido a su gran valor esta adquisición nunca ha salido del Museo del Oro de Bogotá, ni tan solo para participar en exposiciones internacionales en las que se busca dar a conocer el gran legado que tiene Colombia en el mundo. Joyas de incalculable valor como ésta más vale tenerlas muy bien protegidas, no cabe duda.

Afortunadamente en la época de la conquista esta pieza estuvo protegida por su mismo entorno natural, donde muy probablemente la depositaron sus creadores, y no llegó a manos de colonizadores, mercantes o saqueadores que quizás le hubiesen dado un valor muy distinto al que se le da hoy en día , sobretodo al intangible.

Por su historia, su riqueza natural y minera,  Colombia se ha posicionado en un buen lugar. Tan es así que muchos ya están hablando de “País minero 2019”, lo que genera preguntas y dudas al respecto, al no saber si es una pesadilla o un sueño este proyecto que dejará muchos beneficios y ganancias indudablemente.  Pasará de ser una “nación cafetera” a una  “nación minera”, que revive de cierto modo la leyenda del Dorado?.

Sea cual sea la connotación que llegue a tomar, esperemos que tanto las empresas extranjeras como nacionales que trabajen en ello, lo hagan de la mejor manera posible para garantizar el respeto hacia todos los elementos que conforman su biodiversidad.

Por: Lizette Paternina