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El oro vuelve a aparecer como patrón de divisas

janvier 15th, 2011

Con Estados Unidos y China al frente y varios de los países emergentes a la par, las acusaciones mutuas de buscar mecanismos para mantener bajas las valoraciones de sus divisas y así favorecer las exportaciones y mejorar los resultados de la balanza comercial han generado una “guerra de divisas” que preocupa a las autoridades y especialistas de los principales organismos rectores del sistema bancario y financiero mundial.

En este contexto, desde el Banco Mundial, el ex funcionario de la administración Bush y actual presidente de la entidad, Robert Zoellick, ha impulsado la idea de que el oro vuelva a ocupar el lugar de referencia como patrón de divisas al momento de fijar el cambio de las monedas.

El diario británico Financial Times publicó un artículo en el que Zoellick sugiere a los países miembros del G-20 la necesidad de crear un sistema de cotizaciones que involucre a las principales monedas: el dólar, el euro, el yen, la libra esterlina y el yuan. El objetivo sería lograr que “se empleara el oro como punto de referencia internacional de las expectativas de los mercados respecto de la inflación, la deflación y el valor de las divisas”.

La ola de opiniones ha continuado desde las páginas del diario The New York Times, donde James Grant, editor de Grant’s Interest Rates Observer, ha expresado que la única forma de encontrar la salida a la crisis financiera que impacta en las más importantes economías del mundo es volver al oro como referente de divisas. “El patrón oro, el mismo que imperó entre 1880 y 1914, es lo que el mundo necesita ahora. Por su utilidad, economía y elegancia, no ha habido nunca un sistema como él”, dijo Grant.

Zoellick ha planteado una serie de propuestas a los integrantes del G-20, divididas en cinco puntos o fases:

-Algunos países del G-20 deberían iniciar reformas estructurales que acompañen este nuevo escenario, con China y EE.UU. como principales responsables, para relanzar sus economías.
-Los países del G-7, salvo excepciones fijadas de común acuerdo con las demás naciones, deberían asumir una conducta de renuncia a intervenir en las divisas y a la vez aumentar sus reservas de oro.
-Como consecuencia de las dos acciones anteriores, las economías emergentes nivelarían sus asimetrías apoyándose en tipos de cambio flexibles y políticas monetarias independientes.
-El G-20 debería apoyar la inversión de mediano y largo plazo en infraestructura, agricultura, sanidad y mano de obra cualificada. De esta forma, las principales economías globales podrían sostener el impulso de consumo que permita mantener la curva ascendente de la economía del planeta.
-El “programa de recuperación” se completaría con la creación de un sistema monetario cooperativo entre todos los integrantes del G-20, que tenga en cuenta la coyuntura de las economías emergentes. Ese sistema debería estar compuesto y apoyado por el dólar, el euro, el yen, la libra, el yen y el yuan.

¿Por qué el oro podría volver a ser el patrón para valorizar el dinero? Grant tiene una explicación por demás clara: “El oro es un metal hecho para servir como dinero. Es escaso, maleable y agradable a la vista. Ha tendido a mantener su poder de compra a lo largo de los años y los siglos. Uno no lo consume, a diferencia del cobre o el estaño”.

Y la razón final es contundente. El oro no se puede inventar. Nadie podría, de la nada, hacer aparecer 600 mil millones de dólares en oro para comprar bonos de deuda de los Estados Unidos.