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Japón se sube a la fiebre del oro: habrá máquinas expendedoras

janvier 25th, 2011

La demanda de oro ya no es propiedad exclusiva de sofisticados inversores institucionales ni bancos de inversión. Por el contrario, la búsqueda de este cotizado metal como refugio de valor se ha trasladado a sectores de la población con una capacidad de ahorro lo suficientemente amplia como para acceder a él. Como contrapartida, se han observado a manera de respuesta diversas estrategias empresariales tendientes a satisfacer la demanda de este nuevo sector.

Una de estas respuestas pertenece a la firma japonesa Space International, que desde la semana pasada ha instalado en la entrada de sus oficinas en Tokio la primera máquina expendedora de oro. Se trata de un artefacto que a simple vista se confunde con las miles de expendedoras de bebidas y tabaco en cualquier parte del mundo, pero con una diferencia sustancial: ofrece oro, tanto en forma de monedas como de pequeños lingotes, que van de 1 a 31,1 gramos (el equivalente a una onza).

Para la tranquilidad de cada uno de los usuarios que compren oro en estos cajeros, en el momento de la transacción la máquina expende un certificado de garantía que especifica el peso y la pureza del oro adquirido, cuyo precio se actualiza en forma constante según su cotización en el mercado. El objetivo de estas máquinas expendedoras es presentar una alternativa a los inversores que buscan un valor seguro ante la constante deflación que acosa a la economía japonesa, según ha informado Space International desde su página Web.

Desde hace al menos dos años, la economía japonesa padece una endémica deflación, que ha ocasionado que en noviembre pasado los precios al consumidor cayeran un 0,5% en comparación con el mismo mes de 2009. Por vigésimo tercer mes consecutivo, los precios al consumo en Japón han mostrado una baja, lo que dificulta la recuperación económica tras la crisis financiera internacional desatada a comienzos de 2008. Ante esta caída constante de los precios, los inversores canalizan cada vez más su dinero hacia bienes de sólida rentabilidad y estabilidad, como es el caso del oro. A tal punto es así, que la empresa ya ha anunciado que extenderá la oferta de máquinas expendedoras a diversos puntos de la capital nipona, principalmente a grandes centros de compras, y a un exclusivo hotel.

A pesar de lo original de la iniciativa, las máquinas expendedoras no constituyen una novedad para los españoles, en especial para los residentes de Madrid, quienes desde octubre de 2010 disponen de un artefacto similar en el Hotel Westin Palace de la capital española. Ya en la primera semana, la afluencia de clientes sorprendió al propio personal del hotel. “Llegan todo tipo de clientes interesados en el metal precioso, desde la abuela que quiere comprar un regalo para la nieta hasta el novio que quiere agasajar a su pareja”, afirmó el director general del Westin Palace Madrid, Marc Lannoy.

CUANDO SE AGOTAN LAS OPCIONES DE INVERSIÓN EL ORO BRILLA MÁS

janvier 8th, 2011

El mundo ha vivido en las últimas décadas varias burbujas financieras. Cada una de ellas no ha hecho más que diluir rentas, derribar monedas, hacer temblar sistemas financieros enteros o causar pánico en la economía mundial. Desde el efecto Tequila de 1995, la burbuja asiática de 1997, el pinchazo de las “punto com” en los albores del nuevo milenio, pasando por otras tantas crisis que han llevado a la burbuja hipotecaria y financiera de los últimos dos años, las monedas de todo el mundo sufrieron variaciones que han hecho perder miles de millones a ahorristas de todos los tamaños en todo el planeta. 

Evidentemente, las formas tradicionales de inversión como las cuentas ahorro, propiedades, bonos del Tesoro, acciones o fondos de inversión libre son, indefectiblemente, inversiones de alto riesgo. Las aportaciones de dinero a cualquier opción de inversión tradicional no hacen más que generar liquidez en los mercados y generar nuevos créditos que pueden terminar en una nueva burbuja o en una gran demanda de los mercados de valores de todo el mundo para conseguir de acciones, títulos o bonos de dudosa solidez. 

La economía de los Estados Unidos, a la que todos conocen como la más fuerte del mundo, cuenta con un presupuesto anual de 3,5 billones de dólares. Según los últimos datos publicados, los ingresos del gobierno estadounidense están cerca de los 2 billones de dólares por año, y tras los datos conocidos del paro, se considera probable que la recaudación tributaria disminuya aún más. Haciendo una cuenta simple, se deduce que el gobierno de Obama debe conseguir 1,5 billones de dólares para poder seguir funcionando. 

El dólar ha dejado de ser, desde hace tiempo ya, el refugio preferido de los inversores. El euro, lanzado como el baluarte de la solidez para las economías europeas, no ha cumplido con los objetivos en la crisis que estalló en 2008. El yuan, si bien fue revalorado durante 2010, sufre fuertes presiones inflacionarias. El yen se ha fortalecido frente al dólar, pero esto no significa que la economía japonesa esté pasando por una etapa de solidez. De hecho, Japón atraviesa una importante depresión desde hace casi 15 años. Sucede que la inestabilidad del resto de las monedas ha colocado al yen en un lugar de “fortaleza”. Pero si algo cambia en el escenario mundial –y vaya si esto es probable- el yen también puede derrumbarse. 

La deuda mundial es hoy más grande de lo que el mundo puede pagar. Con el mundo virtualmente en bancarrota, muchos bancos centrales, inversores corporativos, ahorristas privados y las poblaciones de toda Europa están recurriendo cada vez más al oro como opción de inversión. ¿La razón? El oro existe, es real, está allí para quien desee verlo o tocarlo. No depende de algún fondo inversor ni de los beneficios de una empresa para permanecer en el mercado. El oro es un activo real, tangible, que ha sido valorado por los seres humanos desde hace más de 6.000 años. La oferta es limitada y la demanda crece año tras año.

Para preservar la riqueza personal no parece haber muchas opciones.  Es cierto que el valor del oro puede subir y bajar, pero nunca va a desaparecer.